Soy

Soy uno,
con la suficiente tristeza en los ojos
como para deshojar un árbol
solo con mirarlo.

Tengo el horario absoluto
de un hombre que camina
sin tiempo ni distancia.

Y amo a la noche.
Sí, la amo como a mi alma.
Quizás porque mi alma sufre
de soles abandonados.

Soy uno.
Con el suficiente vacío,
para hablar de la soledad
en pronombre ausente.

¿Para qué sirven las palabras
cuándo no hay nada que decir?
¿Cuándo el lenguaje no alcanza para contar
lo indescriptible?

Soy uno.
Que entiende el silencio de Dios en su historia
y acepta esa respuesta, como el cuento de hadas,
que nadie lee.
Eso soy…

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Autor: 
John Raigoza
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