Radiación en Nueva Jersey, convalecencia en Nueva York

Vengo del lugar en que la licuadora es la luna,
donde las habichuelas son el cuerpo y el sol,
donde la bolsa hermética impide a los amantes
respirar el mismo anochecer
porque reposan en la piel del amor
de animal asesinado.

Vengo de un lugar en que el agua
es tan árida que cuando la bebes
los peces de la garganta fallecen,
produciendo una sed tóxica.

¿Qué hace una super heroína como tú
en un basurero como mi cama?

Esta noche no te leerán ningún cuento para dormir.
La narración podría matarte, pequeño Jesús.

Creo que encontré un nuevo Jesús, aterrador.
Y si lo comparto, desde la tierra
de los vinagres ásperos, luz azul,
entonces su voz será más fuerte que la tuya.

Me despierto en una mesa
con un cilindro azul apretado al pecho.
Bien adentro del cilindro oigo un sonido,
como un hombre trémulo
que abre la más minúscula lata de sopa:
un lata que contiene solo una habichuela.

A su lado, una mujer en completo silencio.
Alimentarlo con la habichuela
se vuelve su único pensamiento,
incluso cuando él trata
de contemplar su belleza
o hacerla reír.
Ella dobla en la mente de la habichuela,
un esmeralda salada, deslumbrante,
y nadie escuchará sus noticias.

El sonido no era una pistola.
Era un beso.
Era mi madre:
me tengo que ir.

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Autor: 
Max Ritvo
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