Tu voz en la Sala de Quimio

Hay un acantilado de rocas blancas sobre un declive
cortado por árboles desnudos.

En mitad del acantilado hay una fuente seca y redonda
de piedra pulida. Se me encalambra todo el cuerpo

mientras  aprieto la mano para poder abrir
la fuente hacia un sumidero, al hacerlo, en el fondo se revelan

el cielo, los árboles, un terreno marrón inestable.
Así funciona mi corazón, ¿ves?

¿Es así como funciona el amor? Tengan algo de compasión
por los terribles espasmos que me produce

la disposición al amor y la negación del amor otra vez, y la disposición al amor.
Y si salto en la fuente, no hay fábula

posible: podría mutilarme hasta quedar puro, o agrietar
la flor dorada de la cabeza, y no sé sobre qué terrenos inestables me doblaría como un talego.

Sección: 
Autor: 
Max Ritvo
Número: 
Traductor: 
Armando Ibarra