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Ir a Contenido Febrero de 2004 - Año 1, No. 1 |
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FERNANDO GONZÁLEZ
POSEERSE
He sentido el premio de
un ritmo lento, las ventajas de, la mesura y de la propia posesión. A
medida que practico este ritmo, voy siendo dueño en mí de todas
las cosas buenas; ya soy muy feliz y percibo a diez pasos la suprema felicidad
que me abrasará cuando me posea totalmente.
Quizá yo pueda anunciar
al hombre un paso nuevo, una danza novísima. Quizá pueda suceder
que yo sea un anunciador.
A juzgar por las alegrías
espirituales que amanecen en los días de mis 36 años, un niño
nuevo y risueño pisará otra vez la hermosa tierra, esferoide y
tibia. «Un ruido alegre de cascos hiere mi oído».
En 1999 Fernando González (Hijo) Me regaló este
poema que había escrito su padre en 1931 en Caracas.
Que sirva de homenaje a su memoria
José Zuleta