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Febrero de 2004 - Año 1, No. 1

 

CASA DE POESÍA SILVA

DESCANSE EN PAZ LA GUERRA

 

La Casa de Poesía Silva invitó a los colombianos a concursar en un premio sobre el tema de la guerra.

Participaron 6.972 personas, las cuales enviaron un total de 30 mil poemas. Fueron jurados Mario Rivero, Giovanni Quessep, Juan Manuel Roca, Jotamario Arbeláez y María Mercedes Carranza.

El fallo se dio a conocer el 23 de mayo de 2003, en la Plaza de Toros de Santamaría. En un acto de 3 horas de duración, al cual asistieron alrededor de 6 mil personas y fue transmitido por Señal Colombia a todo el país, se leyeron los 20 poemas premiados -cada uno con $1 millón- y se escucharon las canciones contra la guerra de Aterciopelados, Juan Gabriel Turbay, Andrés Cabas, César López y los Invisibles Invencibles y Jimena Ángel.

Estamos aquí esta noche para celebrar una ceremonia que se hace desde las épocas prehistóricas. Los etnólogos suponen que el hombre arcaico, en lo más profundo de las cavernas donde se refugiaba, se reunía para contar historias y así nacieron los mitos, es decir, la poesía. Sabemos que las comunidades llamadas primitivas agasajaban a sus dioses y reafirmaban sus creencias en fiestas con cantos y relatos poéticos. Hay testimonios de que en nuestro mundo indígena prehispánico las grandes celebraciones giraban en tomo al canto y la poesía. Y hasta nosotros han llegado las descripciones de las orgías poéticas en la corte del Gran Señor de Tezcoco, el sabio gobernante y gran poeta Nezahualcoyotl.

Esas fiestas podían ser religiosas o paganas y sus ritos servían para enterrar a los muertos o para exorcizar a los malos espíritus, alejar tragedias y maldiciones o atraer bonanza o, simplemente, para embriagarse con la belleza.

Así hoy nosotros aquí: impotentes ante la violencia que está llevando a Colombia abismo abajo, hemos querido reunimos para decir alto a la guerra. Sabemos que ella ha detonado por causa de múltiples conflictos: narcotráfico, impunidad, campesinos sin tierra y sin servicios básicos, un descomunal desempleo, la aberrante concentración del ingreso y de la tenencia de las tierras y de la presión de poderosos intereses económicos internos y externos que determinan las acciones del Estado. Todas estas situaciones de injusticia se han traducido cada vez con mayor intensidad en desapariciones, secuestros, masacres, asesinatos, mutilaciones físicas, desplazamiento, y en los atentados contra la riqueza nacional que los cometen tanto los de cuello blanco como quienes actúan abiertamente por fuera de la ley.

Esta es la realidad que estamos viviendo hoy los colombianos y frente a ella sólo nos permiten dos opciones extremas, excluyentes entre sí: o guerra de exterminio o unas gestiones de paz embusteras y rebosantes de mala ley. Nosotros no aceptamos esas imposiciones maniqueas. Exigimos del Estado, de los gobernantes que hemos elegido, de los políticos que hemos elegido, de la clase empresarial que maneja la riqueza del país, de los dirigentes y medios de comunicación que orientan a la opinión pública y aun de quienes por fuera de la ley pretenden que su beligerancia es por el bien del país, a todos ellos les exigimos que pongan fin a esta guerra con las armas de la justicia social y la tolerancia. Simplismo de parte nuestra, dirán, porque la cosa no es así de fácil. Aclaramos que nuestro oficio no es saber ni decidir cómo se termina la guerra, sino denunciar con nuestra palabra y nuestro canto el horror de vivirla. Esa política que nos lleve a la paz es responsabilidad de quienes administran los poderes del Estado y de quienes manejan las armas de la guerra. A ellos -repito- les exigimos que detengan esta guerra infame y nos permitan vivir en un país en paz.

Este evento no es contra nadie, sino contra la guerra, ni es a favor de nadie, sino a favor de Colombia toda. A la convocatoria que hizo la Casa de Poesía Silva llegaron 30 mil poemas, lo que constituye un hermoso y elocuente plebiscito contra esta guerra. Hemos adjudicado 20 premios. Pero deseo aclarar que todos y cada uno de los poemas concursantes son valiosos y todos hubieran merecido ganar. Si en la guerra nunca habrá vencedores sino que todos perdemos, en este concurso nadie perdió, todos ganaron porque cada concursante tuvo el gesto generoso de detenerse a pensar en la tragedia de Colombia y ponerlo en palabras adoloridas, valientes y siempre amorosas. Y esto es también hacer patria.

EL GUERRERO

El guerrero
ha perdido el camino
a casa;

-los dioses, silenciosos,
apenas una brisa,
condolidos lo contemplan-

mas a su alrededor
solo precisa vislumbrar
un asombrado desierto;
lo más importante
lo ignora:

ni el camino
ni la patria
existen ya.
Ni siquiera él.

Hernán Vargascarreno
Santa Marta


SALMO PARA DESPUÉS DE LA GUERRA

tal vez la poesía,.(...)
puede ser la prueba irrefutable,
o cabeza de un prontuario definitivo
de que Dios existió alguna vez

HÉCTOR ROJAS HERAZO

Señor,
Ahora somos frágiles... los años de la derrota (aunque
hallan quedado en el olvido) habitan entre nosotros. Por
eso hoy el poema es bálsamo
Señor de los remendados,
Ya no podemos elevar oraciones: conjuras para
ahuyentar enemigos y pestes, tal vez un Poema, que sirva
de diálogo, para diluir tantos miedos acunadas en viejas
plegarias.
Señor,
Como tus llagas, las nuestras son huellas de fe en medio
de la ola de siniestros.
También hemos caído y nos hemos levantado para
espantar los pájaros de la angustia que anidan en
nuestras lágrimas.
Señor de los fragmentados,
Redime con tu sabia mudez a tus hombres y mujeres,
herederos ambos del miedo, para que la fragilidad se
desvanezca y retornen a nuestra voz y nuestros sueños y
nuestras casas las Bienaventuranzas.
Así sea.

Juan Carlos Acévedo,
Manizales

MÚSICA PARA DESPLAZADOS

Mapiripán Manzanillo del Mar Puerto Escondido Vigía
del Fuerte San Andrés de Sotavento Ensenada de Utría
Barrancabermeja Lebrija Manatí Medialuna Necoclí
Punta Ardita el Cabo de la Vela Coconuco Aracataca
Heliconia Barranco de Loba Belén de Umbría Bocas de
Satínga San Bemando del Viento Bojayá Sanquianga
Anorí Palmillas Guatapurí Catatumbo Paz de Ariporo
Serranía del Araracuara Puerto Arrendajo Mesa de la
lindosa Charambirá Sabanas de la fuga Mirití Paraná
Amanavén Tempestad Mariapirí Baudó Apaporis Fuente
de Oro Juradó Aguazul Puerto Estrella Páramo de las
Hermosas Bahía Solano Río Apure Galerazamba Golfo
de Cupica El Olvido Belén de los Andaquíes Timbiquí Río
Iki Bokí Tierradentro Lloró Serranía de los Paraguas
Páramo de las Barajas Lejanías Alto Andabobos
Abreaquí Paratebueno en Suma Paz.

José Zuleta Ortiz,
Cali


ELLOS SON DUEÑOS...

Ellos son dueños
de los sueños
de la gente.

Lo que el pueblo
consume,
lo fabrican ellos.

Las tierras
y lo que hay en ellas,
es de ellos.

Por eso
la guerra,
también es de ellos.

Roberto Enrique Melo,
Pasto


María Mercedes Carranza

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