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Ir a Contenido Febrero de 2004 - Año 1, No. 1 |
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FERNANDO HERRERA GÓMEZ
SANGUINAS
Ganador del VIII
Concurso Nacional de Poesía "Eduardo Cote Lamus" 2002
MUCHACHA DE LA PESCADERÍA
Crujen astillándose
al patinar
por el suelo desigual de la pescadería
los angulosos témpanos de hielo;
y la alegre muchacha que los impulsa,
cubierta con su peto de hule,
me mira sonriente abanicando
sus manos enrojecidas por el frío.
Se agita en medio de la
barahúnda,
y luego, doblada sobre el balde de aguas turbias,
refriega con el cepillo de púas,
mojarras y lenguados;
y las escamas que saltan
coronan por un instante,
con un equívoco esplendor de abalorios,
su cofia enmugrecida.
Apresurada se interna en
la bodega
de sábalos rígidos.
Vuelve,
cierra con energía
los macizos picaportes
trayendo algo de humo
bajo su delantal de frío.
Mientras atiende a los clientes,
sopla apartando los cadejos de pelo
que se deslizan en su cara,
la festiva muchacha de la pescadería.
Bella adolescente aterida,
¿Qué rostro acariciará en la noche
con sus manos olorosas a mares y a limón?
Y desnuda, en la penumbra,
Para quién sonreirán sus dientes,
como un cardumen luminoso,
en lo hondo de un cantil?
LA MADERA
A veces pienso en la madera
En el instante en que esa vida se detuvo
Y ya no fue más árbol
Para ser mesa en mi casa
Extraña misteriosa
mansa olorosa madera
Adorable bosque detenido
Fósil que dejó el viento
Para esta muerta servidumbre
Madera
Árbol amado y muerto
Bajo tu yugo obedecen los bueyes
Y agoniza un dios humilde
Madera
Bella hermana huérfana
De la piedra
Para que no extrañes
La voz de las aves
Elevo como estandartes mis canciones
Madera
Perdona al leñador y al carpintero
Sé benévola con aquél que te asesina
Anímate madera
Con este epitafio
Que te escribo
Con este lápiz de madera
Sobre este papel que también es madera