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Ir a Contenido Abril de 2008 - Año 5, No. 11 |
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BREVE PRESENTACIÓN DEL TAOÍSMO
Por Bernardo Gómez
EL INNOMBRABLE TAO
Lin Yutang decía que todo chino es un buen confuciano cuando triunfa, pero es un taoísta cuando se ve en dificultades; que los funcionarios admiraban a Confucio y los escritores y poetas a Lao Tse y a Chuang Tse y que cuando estos por alguna razón se convertían en funcionarios, admiraban a Confucio abiertamente y a Lao Tse en secreto.
Es que el taoísmo y el confucianismo han constituido algo así como dos estados del alma de pueblo chino: un alma oficial en la que predominan las virtudes de la rectitud, la erudición y la caballerosidad propuestas por Confucio, y otra individualista, mística, poética y traviesa propia de Lao Tse.
Así como a Platón lo entendemos mejor si lo contrastamos con Aristóteles, de tal manera se han vuelto dos nombres casi inseparables, de la misma forma, al viejo sabio creador del Tao Te King lo apreciamos mejor cuando lo ponemos al lado del erudito y venerable escritor de las analectas.
Es cierto que la existencia de Lao Tse es todavía motivo de discusión, mientras que la de su compañero de siglo tiene más peso histórico, pero eso no ha sido obtáculo para que la obra que se le atribuye haya sobrevivido, convirtiéndose en objeto de verdadera veneración a lo largo de los siglos.
LAO TSE:LA SABIDURÍA EN PARADOJAS.
Cuentan que Lao Tse nació ya viejo y sabio, que procedía de una familia de funcionarios y era archivero de la casa real Chou. A mediados de su vida, decidió abandonar su puesto de trabajo y viajar a un lugar de retiro, como corresponde a un verdadero sabio taoísta. Al cruzar la frontera un oficial de paso lo reconoció, y le pidió, eso dice la tradición, que transmitiera su sabiduría a la posteridad; de allí nació esa maravilla de brevedad y conocimiento que es el Tao Te King, sabiduría hecha de paradojas: "La verdadera virtud no sabe que es virtud". "El mejor gobierno es el que menos gobierna". Nos enseñó la virtud de saber pasar desapercibidos, de actuar y luego borrarse porque el mérito de lo que hacemos no nos pertenece, de no tensar el arco demasiado y saber detenerse a tiempo, la fortaleza de lo suave y la debilidad de lo fuerte.
Si para Confucio la naturaleza humana es como un cristal imperfecto que nos entregan al nacer y nuestra tarea es pulirlo para alcanzar la humanidad verdadera o "Ren", para Lao Tse ésta ya es perfecta en sí misma y tratar de mejorarla es para él una ocupación tan ridícula como golpear un tambor en un bosque para encontrar un fugitivo. El hombre verdadero, utilizando las palabras de Alan Watts, "no es un modelo de rectitud, un pedante ni un mojigato, sino quien admite que algunos fallos son tan necesarios en la naturaleza humana como la sal en la cocina.
EL TAOISMO ANTES DE LAO TSE
Aunque es común identificar a Lao Tse como figura central y padre del pensamiento taoísta, la verdad es que sus orígenes tenemos que buscarlos muchos siglos atrás, en épocas del legendario emperador amarillo. En justicia, habría que hablar de dos grandes vertientes taoístas: la inaugurada por el celeste emperador Huang Ti, de carácter más esotérico y oculto, con sus prácticas de alquimia interna y demás, y otra, más sobria, contemplativa y poética iniciada por el maravilloso viejo joven Lao Tse y prolongada de manera admirable con el humor y la fina poesía de Chuang Tse.
Muchos piensan que el taoísmo es una hermosa curiosidad exótica de otros tiempos y de otra cultura muy ajena a la nuestra. ¿Qué decir entonces de la asombrosa actualidad y justeza de estas palabras?
"Cuantas más armas tiene un pueblo
más desorden y confusión reina en el país.
Cuantas más industrias desarrollan los hombres
más cosas frívolas e inútiles producen.
Cuantas más leyes y regulaciones dictan los gobiernos
más salteadores y ladrones existen"
Y este corto pasaje de WangWei de belleza intemporal en el que el espíritu del poeta, como el agua en calma está en atenta y plácida escucha:
"El agua está pensativa como el cielo gris
y la charla de las lavanderas
ocultas entre los bambúes
gira y vuela levemente.
Los sauces silenciosos se miran en el lago.O este que celebra el ideal de la vida en retiro:
VISITA AL HERMITAÑO TS´UI.
Caminos cubiertos de musgo
entre las peonias escarlata, montañas de claro jade llenan
tus rústicas ventanas.
Te envidio, ebrio de flores,
las mariposas que se arremolinan en tus sueños.
Pero el taoísmo, más que una estética o una filosofía en el estricto sentido de la palabra, es un ideal de vida. Para el genio chino, tan pragmático, el saber no tiene sentido en sì mismo si no se traduce en una forma de ser, si no aporta un poco de serenidad, felicidad y disfrute a nuestra irrepetible vida en este planeta.Sin embargo, el Tao, indefinible por naturaleza, es esquivo a cualquier intento de posesión por parte nuestra. Este dialogo entre dos maestros Ch´an así nos lo revela:
"Chao Chou preguntó : ¿Qué es el Tao?
El maestro Nan Chuan respondió : Tu consciencia ordinaria es el Tao.
¿Cómo puede uno ponerse de acuerdo con él?
Proponiéndote estar de acuerdo, te desvías inmediatamente.
¿Pero sin proponérselo como puede uno conocer el Tao?
El Tao, dijo el maestro, no consiste en conocerlo ni en no conocerlo.
Conocerlo supone una comprensión falsa; no conocerlo implica
una ignorancia ciega. Si realmente comprendes el Tao, sin lugar a dudas
es como el cielo vacío. ¿Por qué empeñarse en lo correcto o lo incorrecto?