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Ir a Contenido Abril de 2008 - Año 5, No. 11 |
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IVAN DARIO VARGAS RONCANCIO
(Bogotá, Colombia, 1984)1
Olvidé la despedida.
Todos estos días he estado imaginando una salida sin salida,
Una salida sin cerrar la puerta,
Una despedida para volver.
Mi despedida es por el regreso:
Lo sabe la copa,
El beso que descansa en su borde,
La promesa secreta.
Olvide la despedida.
Y he estado imaginando la escena:
Tú frente a mí,
Tan segura de no quererme como de tus sueños.
Y yo frente a ti,
Robustecido por el tiempo de la espera:
Calibro una mirada fría
Oculto su fuego las ganas,
Escondo las palabras
Y miento sobre el corazón;
Enseño la daga.
No es rabia son estas ganas de dolor.
De dolor dulce de dolor idílico.
Mi potencia es imaginar:
Imaginarme héroe y soldado;
Sabio y niño;
Amante
Espera, ¡no te vayas!
Aun no lo he dicho todo:
Todavía me falta tejer frente a ti la esperanza.
No esperes alguien nuevo al regreso,
Quizá habré aprendido a disimular la lágrima
De amor y de rabia.
Quizá habré aprendido a hacerme un escudo de palabras;
A endulzar el oído, a erizar la espada y amar en silencio.
Pero seguiré siendo el mismo:
El de las alas, el de las balas, el de las babas, el de las letras
El que espera la calma,
El que merodea los territorios de la arena y de la espina;
El amante del sol y la vigilia;
De la rosa y el abismo.
Pero seguiré siendo el mismo.
Espera, ¡no lo he dicho todo!
Mientras nos encontramos de nuevo
Te seguiré hablando desde la hoja desde la ausencia:
Quien sabe por cuanto tiempo.
Sigo armando este frágil puente hasta el extremo de la vuelta:
¿Vendrás tu o tus palomas mensajeras?,
Los guiños de tu eterno no-estar-a-mi-lado,
De tu secreto amor a tu pelo castaño,
Del placer de que nadie te tenga en la mano,
De que todos deseen un poco de ti.
Cuando vengan tus palomas, tendré lista la jaula:
¡Algún día tendrás que venir por ellas!