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Abril de 2008 - Año 5, No. 11

 

GABRIELA CASTELLANOS LLANOS
(Santiago de Cuba)

Nació en Santiago de Cuba, Allí vivió hasta que la familia debió abandonar la isla. En Miami la familia estuvo alrededor de un año y medio, y luego se trasladó a Detroit, Michigan, muy cerca de Canadá. Allí vivió Gabriela durante siete años, hasta que, después de obtener su Maestría, decidió viajar a Cali, donde vivía ya una de sus hermanas.

Estudió su doctorado en la Universidad de la Florida, en Gainesville, ha ejercido como profesora, primero del Colegio Universitario del Sagrado Corazón, y luego, desde enero de 1972, de la Universidad del Valle. Se hizo feminista y participó en diversos grupos del movimiento social de mujeres, del cual nunca se ha desligado. Aquí escribió sus primeros versos, si no contamos los de su infancia, y su primera novela, además de sus libros de ensayos. En la Universidad del Valle, fue primero profesora del entonces Departamento de Idiomas, hoy Escuela de Ciencias del Lenguaje. Llegó a dirigir la Maestría en Lingüística y Español, y luego, en 1993, fue cofundadora del Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad.

Dirigió este Centro hasta su jubilación, en 1996, pero nunca ha dejado de colaborar en él. En el año 2006, comenzó a laborar como profesora especial del Doctorado en Humanidades. En 1997, Gabriela volvió a Cuba. El reencuentro con su ciudad natal, Santiago, fue dulce y traumático a la vez, y en términos psíquicos y literarios, muy rico. De ese viaje se alimentó, en parte, su primera novela, publicada en 2005 por la Universidad del Valle. Pero es aquí, en Cali, donde espera vivir hasta el final.

 

CALI BAJO EL MAR

Salgo a la tarde ciega y repleta
de palabras.
La luz imantada
de naranjas y violetas
me llama de repente la mirada.
Toda la fuerza con que me encerraba
en mi agobio de libros
se me convierte en dardo
que me arrastra

hacia allá, al verdor de Meléndez,
a Siloé incrustado
de techos en desorden,
más allá
de San Fernando y los Cristales,

donde, erguida contra hilera
tras hilera de montañas
azules y moradas que la salvan
del cielo incendiado,

Cali,
torres de cubos apilados por un niño
yace en lo hondo de un mar.

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