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Ir a Contenido Julio de 2010 - Año 7, No. 15 Isidoro Blastein(Concordia, Argentina, 1933-Buenos Aires, 2004) El poeta llega tarde a todas partes. Sin embargo, hay una hora extraña en que el poeta llega antes que nadie. Es una hora peligrosa de la tarde. Peligrosa y amenazante. El color de esa hora es el color de los domingos a la tarde, precisamente a las seis de la tarde. Yo creo que a esa hora la humanidad agacha la cabeza. Entonces uno siente que el miedo se le va acercando, lo va cercando, de a poco, en círculos cada vez más chicos, más unánimes. Entonces surge el poeta, viene a la memoria. Todo lo que todos los poetas han ido escribiendo desde el centro del dolor, des- de el delicado equilibrio de la locura. Todo va a estar ahí cuando el sol ya no está, cuando hay un solo ojo que nos mira y pasa la sombra del bisonte rápidamente a nuestro lado por la pared rota de una gruta oscura. Entonces todo ser humano desde el necio al soberbio va a recordar al suicida que escribió y vendrá la muerte y tendrá tus ojos; al fusilado que dijo no le tapen la cara con pañuelos / para que se acostumbre a la muerte que lleva; y al negado que una vez dijo con el número dos nace la pena. Para eso sirve un poeta.
Acerca de “cerrado por melancolía” A lo mejor escribir no sea más que una de las formas de or- ganizar la locura. Este libro no es más que una forma de orga- nización o entendimiento (para el caso es lo mismo) de mi historia personal. Creo que si pudiera escribir cinco cuentos perfectos mi vida estaría justifi- cada. ¿Qué es un cuento perfecto? Un cuento que permanece, sobrepasa el resentimiento y la lucidez; toca el corazón de la gente. Es decir, le pue- de gustar tanto a Barthés como a los muchachos de San Juan y Boedo. De ese entendimiento, de esa melancolía (para el caso es lo mismo), na- ció este libro. Pero sólo el tiempo con sus mudanzas dirá si permanece. De cualquier forma quien abra este libro se encontrará con que está dedicado a mi analista. Quizás, como el loco aquel, yo también podré escribir: “No me cure la locura, doctor, es lo único que tengo”.
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