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Julio de 2010 - Año 7, No. 15

Sandra Uribe
SandraUribe

(Bogotá, 1972)

Arquitecta y Magíster en Estudios de la Cultura con Mención en Literatura Hispanoamericana. Ha publicado los libros de poesía Uno & Dios (1996), Catálogo de fantasmas en orden crono-ilógico (1997), Sola sin tilde (2003) y su edición bilingüe Sola sin tilde – Orthography of solitude (2008). Algunos de sus poemas han sido incluidos en las antologías Vasos comunicantes (1997), Oscuro es el canto de la lluvia (1997), Inventario a contraluz (2001) y Poemas a Dios (2001), compiladas por Federico Díaz-Granados; igualmente, en Quién es quién en la Poesía Colombiana (1998) de Rogelio Echavarría, en Todos los poemas son de amor (2007), compilado por Rafael del Castillo, y en diversas publicaciones periódicas de circulación nacional e internacional. Ha sido premiada en diversos concursos literarios en el país y sus poemas han sido traducidos al inglés. Fue designada como Jurado del Premio de Poesía “Ciudad de Bogotá 2007”. Actualmente se desempeña como docente de Lengua Castellana y Literatura.

 

EMBARGO

He quedado endeudada
con todo el mundo
Vienen a mi habitación
a ver mis pertenencias
y me llevan a mí misma
que soy lo único que tengo-
Ahora ya no tengo nada

 

TANTO POR CIENTO

He bajado en las encuestas de mi vida.
Las estadísticas indican un mínimo porcentaje de alegría
y un alto índice de miedo
que me dejan
peligrosamente
al margen de toda competencia
y ciento por ciento a favor de la muerte.

 

ORQUESTA CORPORAL

Los ojos cantan,
desenmascaran los latidos.
La garganta aloja las palabras
y el corazón las alimenta.
La memoria colecciona retazos de tiempo,
fotografías y frases sin cajón.
El hígado recibe de mala gana
las visitas del alcohol.
Los hombros giran
mostrando indiferencia.
Las manos pescan
caricias invisibles.
Los dedos extraen con sus pinzas el dolor
 y señalan la ruta del miedo.
Los pies escriben el pasado.
Las piernas se ejercitan para recibir piropos
 sin dar nada a cambio.
Las uñas dan de comer al odio
y pellizcan las paredes de la derrota.
Yo dejo que el cuerpo haga todo por mí.
Sólo me duelo,
me apago,
me dejo moldear por mis órganos
y espanto a mi alma.

 

PROPIEDAD HORIZONTAL

Él administra los males de mi corazón,
los dosifica
en módicas cuotas semanales
a intereses muy bajos.
Su salario es un beso cada tercer día
y un abrazo al desayuno.
A cambio,
él lleva un libro de contabilidad
completamente actualizado con mi estado civil
y mis promesas rotas
y elabora con agilidad las cuentas de cobro a mi tristeza
para hacer la retención en la fuente de mis lágrimas.
De vez en cuando aparecen saldos en rojo de alegría
y es porque hice sobregiros en el banco de algún parque
mientras me entretenía atrapando la voz de los pájaros
en el caracol de los sonidos.
Siempre hay inconvenientes cuando decidimos pasar
los libros y las actas al revisor fiscal,
nunca se sabe por qué faltan besos
en el inventario del olvido.

 

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