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Julio de 2010 - Año 7, No. 15

Walter Mondragón

Walter Mondragón 

Nació en Tuluá, Colombia. Ha publicado: Luna de Día, ediciones El Estropajo (1992); Crónica de la Tierra Fácil, libro de crónicas históricas, Gobernación del Valle del Cauca (1995). Ganador de la mención especial en el Concurso Cuente el Cuento (1988). La memoria del agua, poemas, Alcaldía de Tuluá (2004); El Valle en el corazón, ensayos y crónicas en colaboración con otros autores tulueños, Cámara de Comercio de Tuluá (2006); Rebambaramba, Cien tankas y un hai kai, dos de los cuales ganaron el Concurso de Poesía, Ecoloquia 2009, de Argentina, ediciones La memoria del agua (octubre de 2009). Estudió Comunicación Social en la Universidad del Valle, especializado en Enseñanza de la Literatura en la Universidad del Quindío, catedrático de la Universidad del Valle en las sedes de Tuluá y Zarzal y en la Universidad Antonio Nariño, sede Roldanillo. Creó y dirigió Babel, papel de cultura; que circuló en el centro del Valle del Cauca. Es cofundador de varios periódicos y publicaciones diversas de la región. Actualmente se desempeña como tallerista en el área de escritura.

 

LA VIDA ES U N FENÓMENO PRESENTE SÓLO EN LA TIERRA”
Stephen William Hawking

 

Suficiente milagro haber nacido,
abrir los ojos,
habitar la tierra,
respirar al unísono con otros,
cortar la rosa azul de la mañana;
ser esta cosa que agoniza y canta,
sentir la densa atmósfera en los poros
la luz,
esa promesa de la aurora
que también será sombra.
Oír el viento,
la canción de natura que despierta
y sigue
su ritmo compulsivo.
Palpar la flor que se abre a los deseos,
asistir al suceso de la vida diversa.
¡Abracadabra!
Tengo poco, no ostento privilegio
distinto al de estar vivo en mitad de lo inerte.
Sé poco;
sólo que soy partícipe del don maravilloso
de ser en este instante, en este sitio.
Comparto con los otros la certidumbre
de saberme la chispa en el vacío,
un segundo en lo eterno
el hombre
el libre
criatura audaz
imposible posible
en el vasto universo presentido.

(La memoria del agua, octubre 2004, edición Grafiartes , Tuluá)

HAI KAI
L

Mango maduro:
carne blanda y dulce,
 corazón duro.

POR EJEMPLO

“A las jóvenes abuelas de este pueblo”

Ella se levanta con el sol de la aurora
A alimentar el fuego en la cocina,
A espantar con su escoba el polvo de la casa,
A ver la calle mientras riega sus matas.
Las astromelias de la entrada
Echan sus flores como besos todo el año.
Trapea los pisos, brilla los muebles,
Oye la radio y polemiza sobre las noticias
Y todavía tiene tiempo para el baño diario
Con agua de mar y limón swinglia
Que le sirve para sus venas várices,
Y para peinarse ante el cristal de roca
Del preciado tocador de madera
de ahora mil años” herencia de su madre,
que le costó cincuenta pesos a su padre
(junto a la cama que estrenaron la noche de la boda
en su estancia del campo).
Sale a la tienda
(domina el arte de estirar la plata) Saluda a las vecinas,
Vuelve, alza el teléfono, sabe de la familia
O recibe visitas mientras hace el café
y lucha con las hormigas el azúcar.
Pone las ollas al fogón,
Prepara la comida,
Lava ropa, aplancha, repone algún botón, hace labores, Y hace
y hace
y hace
y es una maquinita todo el día
hasta cuando la noche la sorprende
sin terminar de hacer lo que tenía…
Y entre protestas y rezos se acuesta
y lueñe duerme…,
Hasta las dos o tres, cuando las ganas
De orinar la despiertan;
Lo cual le es excusa Para seguir despierta orando
(…las cuentas de su camándula lucen tibias!)
Y esperar entre el triste miedo y la alegre esperanza
El nuevo día.

(Del libro inédito Los visos en la arena)

 

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