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Julio de 2010 - Año 7, No. 15

Flores vivas de siglos

Rodrigo Escobar Holguín

 

INTRODUCCIÓN

El conjunto de poemas presentado en este número y el anterior es apenas un indicador somero de la riqueza de la poesía china, que desborda con creces los límites de las antologías actualmente disponibles en español.
Las épocas más fructíferas para la poesía china han sido la inicial en que tomaron cuerpo el Libro de la Poesía y el Tao Te Ching; luego, la dinastía Tang, y la época contemporánea, caracterizada por la liberación de las antiguas formas. Hubo tiempos muy áridos para la poesía, cuando el genio creativo chino se desplazó a otros géneros: en la dinastía Yuan, hacia el teatro; en las épocas Ming y Ching, hacia la narrativa.

Los tiempos que le correspondió vivir a Tao Yuanming (¿370? – 427) fueron de los más turbulentos. El sur y el norte estaban en guerras continuas. El poeta se refugió en el monte Lu Shan, al sur de Jiujiang, un lugar privilegiado por las letras a través de los siglos, y alternó su dedicación a la agricultura y su trabajo en el gobierno. Fue mucho después de su muerte, en la dinastía Tang, cuando se le comenzó a reconocer como uno de los mayores poetas chinos.

Li Bai (701 – 762), con un talento natural que desbordó los límites y las condiciones del establecimiento literario de la época, estuvo a punto de ser condenado a muerte tras la revuelta de An Lushan, por haber acompañado a los rebeldes en un festivo viaje por el río Yangtzé desde Jiujiang, cerca del monte Lushan, hasta la desembocadura del río. Fue desterrado y luego perdonado; murió durante el viaje de regreso a la capital.

Wang Wei (699 – 762), contemporáneo de Li Bai, es uno de los pocos poetas que pasan con éxito por el sistema de exámenes imperiales. Como Tao Yuanming, pasará su vida alternando entre la burocracia y su finca agrícola a unos cuarenta kilómetros de la capital. Después de quedar viudo a los treinta años, se dedica al budismo zen. Durante el levantamiento de An Lushan es capturado por los rebeldes; se finge sordo pero finalmente es obligado a trabajar para ellos. Luego es restituido al gobierno y finalmente muere en su estancia.

Aunque Du Fu (712-770) no llegó a pasar los exámenes, estuvo en puestos inferiores en la burocracia estatal. Durante la revuelta de An Lushan, y estando en la capital ocupada por los rebeldes, Du Fu quiso huír para unirse a la Corte Imperial, pero fue capturado y mantenido preso en Chang’an. Después logró escapar. Al final de su vida vivió por un tiempo en Changdu, y murió en un pequeño puerto sobre el Yangtzé, en una escala de viaje a la capital. Es un maestro del por entonces nuevo ritmo regulado según patrones tonales.

Han Shan –Montaña Fría– tuvo la desgracia de haber estado al servicio de un comerciante que decidió apoyar la rebelión de An Lushan. Por ello tuvo que huir y ocultarse toda su vida, al punto de que hoy se sabe muy poco de él, e incluso se discuten las fechas de su nacimiento y muerte. Sus poemas son los de un profundo y sensible zenbudista.

Igual que Wang Wei, Bai Juyi (772 – 846) pasó con gran éxito los exámenes imperiales. Más afín con los cargos administrativos, de los que a veces le apartaron los lutos familiares y los exilios causados por influjo de enemigos poderosos, llegó a ser prefecto de ciudades importantes como Hangzhou y Suzhou, y al llegar a la edad de retiro tuvo una pensión del estado. Desde sus inicios su poesía gozó de gran popularidad y fue el poeta Tang más célebre de su tiempo, no sólo en China sino también en Japón.

Jia Dao (779 – 843) fue monje budista y luego pasó el resto de su vida en Chang’an, la capital.

Li Yu (937 – 978) fue el último emperador Tang. Más poeta que político, fue depuesto y apresado por el segundo emperador Song. Sus poemas, que hasta allí habían tratado del amor y del placer, tomaron entonces un sesgo de nostalgia y melancolía.

En la dinastía Song, Su Shi (1037 – 1101) se destaca en tres dimensiones de la historia china: se distinguió no sólo como poeta consumado del Ci –una forma que a nuestros ojos parecería por veces verso libre, pero que en realidad se ajustaba en forma estricta al ritmo y a la cantidad de una canción preexistente– sino como político y pintor.

Li Qingzhao (1081 – 1145) está sin duda entre las mayores poetas chinas. Cultivó el género del Ci con un tono muy íntimo e intenso. Su vida transcurrió entre el destierro político y el desplazamiento forzado ante la invasión del norte por la etnia de los Jurchen, predecesores de los manchúes.
Wang Heqing (c. 1260) fue un maestro del género sanqu, una especie de Ci con una faceta humorística. Quedan de él apenas 23 poemas.

Guan Daosheng (1262 – 1319) fue poeta, calígrafa y pintora durante la dinastía mongol Yuan.

Gao Qi (1336-1374) es considerado el mayor poeta de la dinastía Ming. Gran amante de la poesía de las épocas Han, Wei y Tang, fue ejecutado injustamente a los 38 años de edad.

Gu Yanwu (1613-1682). Filólogo y geógrafo que vivió la caída de la dinastía Ming y los comienzos de la dinastía manchú Ching, a cuya burocracia nunca quiso incorporarse. Fue uno de los pocos poetas de esa época.

Duanmu Guoshu (1773 – 1837) fue otro de los escasos poetas de la dinastía Ching.

Xu Zhimo (1897 – 1931) estudió en Estados Unidos e Inglaterra. Fundador del grupo de la Luna Creciente, fue uno de los pioneros en el movimiento de modernización de la poesía china. Murió en un accidente de aviación.

Wen Yiduo (1899 – 1946) buscó modernizar la poesía sin renunciar a la herencia del pasado. Hizo parte del grupo Luna Creciente, que utilizaba los ritmos métricos. Murió asesinado.

Guo Lusheng (1948) Uno de los poetas del grupo Niebla, ha compartido los avatares de la persecución política comunes a sus integrantes.

Shu Ting (n. 1952) comenzó a publicar poemas en 1979. Ha sido premiada y perseguida. Hizo parte del grupo Niebla.

Yu Jian (n. 1954) es un poeta del sur, de Yunan, que ha comenzado a publicar en los años 80.

Hai Zi (1964 – 1989) después de graduarse de abogado,   inició en 1980 labores
docentes en la Universidad de Beijing. Se suicidó en 1989.

Excepto la de Shuting, estas versiones fueron inicialmente publicadas por el traductor en la página de internet del Chinese History Forum, en la sección de traducciones poéticas, acompañadas de versiones al inglés.

 

JIN

Tao Yuanming (¿370? – 427)

Volviendo al campo

Poco hecho a la vida de costumbre,
siempre amante de montes y colinas,
en la red mundanal caí por torpe,
y pasaron treinta años.
El ave sueña con el viejo bosque,
la perca añora las profundidades.
Abrí un terreno al sur, en la frontera,
volví al cultivo de un jardín y un campo.
Una finca de menos de una hectárea,
y una cabaña de ocho o nueve cuartos.
Sauces y olmos dan sombra al corredor del fondo;
enfrente durazneros y ciruelos conversan.
A lo lejos apenas se divisa una aldea;
se ve el humo detrás del cementerio.
Por profundos caminos ladran perros
y cantan gallos sobre las moreras.
En la puerta y el patio no hay polvo ni residuos;
en los cuartos vacíos hay sitio para el ocio.
Tras largo tiempo preso en una jaula,
vuelvo de nuevo a la naturaleza.

 

TANG

Li Bai (701 – 762)

Despedida en una taberna de Nankín

La brisa mece sauces florecidos,
la taberna se llena de su aroma.
La copera de Wu decanta el vino,
y motiva a los clientes a gustarlo.
Jóvenes de Nankín vienen a despedirme.
Quien parte y quienes quedan, vaciamos nuestras copas.
¿Preguntarás al agua que fluye hacia el Oriente
qué es más largo y más corto, entre el adiós y el río?

 

Du Fu (712-770)

Desde el Mar del Sur

Desde el Mar del Sur
llegó un visitante,
y me dio la lágrima
de un huésped del río,

y había en esa perla
señales borrosas;
quise descifrar
qué significaban.

Y en un cofrecito
de bambú con sello
la guardé esperando
pagar los impuestos;

al tiempo de abrirla
se había vuelto sangre…
¡Ay! ¡Ahora no tengo
ninguna otra cosa!

 

HAN SHAN (FECHAS IN CIERTAS)

Sin Título

A los treinta, después de viajes de mil millas,
por prados verdes, ríos, yermos de polvo rojo,
buscando en vano pócimas que dieran vida eterna,
tras estudiar en libros y cantares de historias,
hoy vuelvo una vez más a la Montaña Fría,
a gozar el arroyo, bien limpios los oídos.

 

Bai Juyi (772 – 846)

Hierbas

La hierba va cubriendo la llanura.
Se seca un año y al otro florece.
Los incendios la queman, no la extinguen.
Vive de nuevo al viento en primavera.
Su olor lejano invade antiguas sendas.
Su verdor llega a ciudades en ruinas.
Veo irse otra vez al noble amigo.
Todo se llena de un sentir de adioses.


P
ernoctando en Xingyang

Junto a esta población de Xingyang he crecido.
Aún niño salí cantando de mi aldea.
Cuarenta largos años han pasado,
hasta hoy que de nuevo en Xing Yang anochezco.
Cuando me fui tendría unos once o doce años,
y ya cincuenta y seis cumplo muy pronto.
Al recordar el tiempo de mi infancia
todo surge de nuevo ante mis ojos.
Las casas viejas desaparecieron;
ya nadie hay de los míos en el pueblo.
Cómo es posible que esto sea un mercado,
que la loma sea llano, que el llano sea monte.
Sólo los ríos Chen y Wei aún fluyen
impasibles y verdes como entonces.

 

SONG

Li Qingzhao (1081 – 1145)

A un son lentísimo

Busco, indago
busco, indago
Frío, frío—
puro, puro.
Hielo, hielo— duele, duele
pena, pena.

Calor de repente
El frío regresa
Lograr un descanso
es lo más difícil.

¿Cómo puede un par
o incluso tres copas
de cálido vino
paliar el viento frío
que a media noche llega?

Pasa un ganso salvaje,
un amigo de antaño
y el pecho se quiebra.

Crisantemos marchitos
se apilan en tierra.
¿A quién le provoca
alzar esas flores?

Junto a la ventana,
¿cómo hasta la noche
resistir tan sola?

Cae la llovizna
golpeando las hojas
de la firmiana.

Tristeza— apenas
una palabra,
¿acaso basta?

 

YUAN

Wang Heqing (c. 1260)

Canción de la gran mariposa


Al romper las cigarras el sueño de Chuang Tzu,
dos alas se entregaron a la brisa de Oriente,
y trescientos famosos
parques alzaron vuelo.
Era de estilo tan romántico
como fragancia que buscara abejas.
Su batir suave y tan ligero
refrescó a la florista sobre el puente del Este.

 

YUAN -MIN G

Gao Qi (1336-1374)

Uno de nueve poemas sobre flores de ciruelo

La belleza no quiere sino ambientes de jade.
¿Quién querría llevarte lejos, al sur del río?
Los ermitaños viven en montañas nevadas,
las bellezas en bosques a la luz de la luna.
Casi helado, el escaso bambú susurra en duelo.
Primavera sorprende la fragancia del musgo.
Si yo me fuera, ¿quién te cantaría?
¿Regresará y lo hará el viento del Este?

 

CHING

Gùyánwuˇ (1613-1682)

El pájaro Jingwe

Hay tantas injusticias,
¿por qué sufrir en vano?
No cesará este ser pequeño
de llevar ramas en el pico.
Quiere llenar el Mar de Oriente.
No va a parar así se hunda.
Aunque el mar no se colme nunca
no cejará mi corazón.

¡Uh, huy! ¿No ves en la colina Oeste
tantas aves llevando ramas?
Anidan donde antes vivieran las alondras.

REPÚBLICA

Wen Yiduo (1899 – 1946)

Acaso
Canto de duelo

Acaso estés de veras cansada de llorar
Acaso necesites dormir
Que callen los ruiseñores,
Que no croen las ranas, ni vuelen los murciélagos.

Que no te hiera el sol los párpados
Que la brisa no te roce las cejas,
Que nadie te despierte.
Que proteja tu sueño la sombrilla de los pinos.

Acaso sentirás lombrices torciéndose en el cieno
y las raíces de las yerbecillas absorbiendo el agua.
Y acaso te parezca esta música
Mis bella que la voz humana que maldice.

Cierra, entonces, los ojos
Te dejaré dormir, te dejaré dormir.
Te cubro poco a poco de tierra.
Y quemo poco a poco lingotes de papel.

 

Yu Jian (n. 1954)

109

Ginsberg murió en su patria.
Patria no creo que tenga.
Para estar más seguro de su muerte
me compro –cosa rara- un vespertino.
Su aullido hace diez años en medio de este mundo
convocaba a las rojas máquinas de bomberos.
Aquí aparece muerto, en la página cuarta,
y su muerte y su duelo
no ocupan más de quince líneas.

 

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