FERNANDO PESSOA / ALBERTO CAEIRO
(VERSIÓN DE OCTAVIO PAZ)
No estoy alegre ni triste.
Este es el destino de los versos.
Los escribí y debo mostrarlos a todos.
No podría ser de otro modo.
La flor no puede ocultar su color,
Ni el río disimular su curso,
Ni el árbol esconder sus frutos…
¿Quién los leerá?
¿A qué manos irán?...
Me someto y me siento casi alegre,
Casi alegre como el que se cansa de estar triste.