DE LA POETISA LI TS’ING CHAO
La lluvia tibia y el viento suave
han liberado hoy por vez primera al sauce de los
fríos cristales de la nieve.
Me extasié contemplando los melocotoneros, y mis
mejillas trascienden ya tímidamente la primavera de
mi corazón.
Mis pensamientos, como turbados por el vino,
mis sentimientos transidos de poesía,
¿Quién los compartirá, fundiendo con las mías
sus lágrimas fraternas?
Se ajaron los afeites de mi rostro, y me pesan los
ornamentos del peinado.
Envuelta aún en ropas invernales,
lánguidamente hundida entre colinas de cojines
recamados de oro.
Al reclinarme, se hieren contra ellos los fénix
que rematan las horquillas de mi tocado.
Inmensa en soledad, guardo en mi corazón una
melancolía densa y amarga, sin ningún
sueño placentero y bello.