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Julio de 2011 - Año 8, No. 16

 

DULCE MARÍA LOINAZ
(Cuba 1902-1997)

EL REMANSO

Río cansado se acogió a la sombra
de los árboles dulces..., de los árboles
serenos que no tienen que correr...
y allí se quedó en gracia de recodo.

Ya está el remanso. Mínimas raíces
lo fijan a la orilla de su alma:
Reflejando las luces y las sombras,
se duermen con un sueño sin distancias...
Es mediodía: Por el cielo azul
una paloma pasa...El río está tan quieto
que el gavilán, oculto entre las ramas,
no sabe ya por un instante
dónde tender el vuelo con la garra:
Si al fino pájaro del aire
o al pájaro, más fino aún, del agua...

LOS ESTANQUES

Yo no quisiera ser más que un estanque
verdinegro, tranquilo, limpio y hondo:
Uno de esos estanques
que en un rincón oscuro
e silencioso parque,
se duermen a la sombra tibia
y buena de los árboles.
¡Ver mis aguas azules en la aurora,
y luego ensangrentarse
en la monstruosa herida del ocaso...
!Y para siempre estarme
impasible, serena, recogida,
para ver en mis aguas reflejarse
el cielo, el sol, la luna, las estrellas,
la luz, la sombra, el vuelo de las aves...
¡Ah el encanto del agua inmóvil, fría!
Yo no quisiera ser más que un estanque.

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