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Julio de 2011 - Año 8, No. 16

 

FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS
Tomado Del Libro
El Pacífico Colombiano

 

Llueve la mayor parte del año
Ejércitos inmensos de nubes se lanzan en
la atmósfera del seno del Océano Pacífico.
El viento oeste que reina constante-
mente en estos mares, las arroja dentro
del continente; los Andes las detienen en
la mitad de su carrera. Aquí se acumulan
y dan a esas montañas un aspecto sombrío
y amenazador; el cielo desaparece; por todas
partes no se ven sino nubes pesadas y negras
que amenazan a todo viviente. Una calma
sofocante sobreviene; este es el momento
terrible; ráfagas de viento dislocadas arrancan
árboles enormes; explosiones eléctricas, truenos
espantosos; los ríos salen de su lecho; el mar
se enfurece; las olas inmensas vienen a estrellarse
sobre las costas; el cielo se confunde con la tierra
y todo parece que anuncia la ruina del universo.
En medio de éste conflicto el viajero palidece,
mientras que el habitante del Chocó, duerme tranquilo
en el seno de su familia. Una larga experiencia le ha
enseñado que los resultados de estas convulsiones
de la naturaleza, son pocas veces funestos; que todo
se reduce a luz y agua y ruido, y que dentro de pocas
horas se restablece el equilibrio y la serenidad.

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