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Julio de 2011 - Año 8, No. 16

 

JUAN MANUEL ROCA
Tomado de Biblia de Pobres

CRÓNICA DE QUIBDÓ TRAS LA LLUVIA

En la tarde,
Cuando el río Atrato
Semeja una plateada cimitarra,
La catedral de Quibdó
Se puebla de golondrinas.
Las muchahas negras
Abren sus paraguas
Como una floración nocturna.
Por el sonoro malecón
Y una mujer
Canta tras una empalizada
Una canción de adioses
Junto a una cuna vacía.
Ha pasado la lluvia
Pero algunas gotas persisten en caer
Sobre las lonas del embarcadero,
En los talleres de mecánica,
En la plaza de mercado.
Cuando caen las goteras
Sobre las canecas oxidadas
Y los techos de lata,
Se produce un ritmo sincopado,
Timbalera es la lluvia
A orillas del río.
Hay una dulzura frutal en el aire,
Una dulzura que habrá de perseguirme
En la noche que trae
Troncos podridos por la selva,
Remos perdidos de lejanos aserríos,
Ropas deshechas que el Atrato
Roba a las lavanderas de Beté,
Una luna con malaria.
En la noche que se hunde
En mi almohada como una barca.

Para Aristarco Perea, en memoria.

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