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Julio de 2011 - Año 8, No. 16

Juan David Ochoa

 

Juan David Ochoa
( Cali )

AUSCHWITZ

Es la tierra fugada
entre el calor resucitando,
atrayendo.
Los cuerpos ingrávidos y agónicos
frente a la última puerta
con todos los muertos encarnados en la gélida memoria
y en las lágrimas
esperamos la señal,
todos en la fila presidiaria.
pausados entraremos a la hirviente promesa de la tierra,
al ardiente calor del paraíso

VERBO

No dilatación serena.
La compresión vertiginosa de los poros y la voz,
el hermetismo de la luz,
las convexas palabras
y las piedras primigenias en las sílabas
como las anclas nocturnas de las bestias
en el mar antiguo,
Como las grávidas afrentas del espacio
hacia las criptas del nombre y la memoria.
Perturbación,
tribulación en la fragilidad del vientre.
Que la corteza enfebrecida de la tierra azuce los instintos
y la energética saliva
y la electricidad secreta de la sangre,
que los cimientos líquidos de la inestable y depresiva tolerancia
se desprendan de la sien y se destrocen,
que los truenos perversos se sumerjan
en la bruma del pulmón,
que se incendie el cerebro
y la ancestral genealogía de los nervios,
que la humareda del desastre trascienda las fosas de la piel
y acapare los rostros, el confín y los olvidos,
que el trémulo sonido del yo mute en disparos.
Las hecatombes resonando
en la insonora bóveda del cuerpo.

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