Busco en las palabras un bálsamo,
un amuleto o una venda mágica
para el pájaro que agoniza en el antejardín
bajo la ceiba rosada.
Las manos lilas cuelgan inútiles
como gestos congelados.
La nada brutal me mira.
Un silencio lento rasga el aire
¿Para qué cielo sin vuelo?