no hallarás puerta
insana
está la casa
no hables
las paredes te dirán
que de espaldas
errará tu voz hasta secarse
(la escalera tampoco te lleva a ningún lado
la escalera es sólo un largo salto
por la lisa piel del muro)
si eres frágil por qué vienes a mí
que estoy hecha de piedra
yo que estoy ciega
porque podría concebirlo todo
menos tu sonrisa
hecha de hueso
no vengas
y no tendré que cansarme
del sonido tibio
de tu espalda al irse
porque tú
y tu sonrisa de carne
tienen la misma forma
de este delirio blanco
de pensar
que la línea que trazaste
entre mi cuerpo y la muerte
es tan tierna madre
como tu bendición
qué era aquello redondo
que daba vueltas en torno a tu cuerpo
qué era aquel centro donde tus pies giraban
cuál era el nombre
el lugar del espanto
el diosecillo de barro subido a la espalda
que te jalaba el pelo
mientras decía en tu oído
redondo el vacío
ronda el vacío
digo cuerpo
y dices hueco al que caí
es el agujero por el que Dios
saca las manos y aplaude
pero dime por qué madre
ni siquiera una luciérnaga
ni siquiera un bastón para cruzar la noche
Latido
y el corazón
que toca y toca y toca
en la puerta de la vida
y la muerte es la que abre
era un destino abandonar la casa
recoger una a una
intactas
las migas de pan
y no volver a hallarla
El espejo de Dios
tomarás cada trozo de cristal
harás tu casa
y allí habitarás
eso fue lo que dijiste antes de partir
y llevabas en tus manos
una piedra
te vendas
pero la herida
es más grande que el cuerpo