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Ir a Contenido Agosto de 2004 - Año 1, No. 2-3 |
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UN POEMA DE MARTÍN HEIDEGGER
DE
LA EXPERIENCIA DEL PENSAR
Versión del alemán por José María Valverde
Camino y balanza,
vereda y leyenda
se encuentra en una andadura
marcha y sobrelleva
ausencia y pregunta
siguiéndote por un sendero.
Cuando la temprana luz mañanera
crece callada sobre los montes
El oscurecimiento del mundo
jamás alcanza a la luz del ser.
Llegamos muy tarde para los dioses y muy pronto para el ser.
Cuyo poema comenzado es
el hombre.
Sólo esto: avanzar en una estrella.
Pensar es limitarse a un pensamiento, que, como una estrella, queda una vez
en el cielo del mundo.
Cuando la veleta ante la
ventana de la cabaña canta con la tempestad que se alza
Si el temple del pensar
brota de la existencia del ser, crece el lenguaje del destino.
Apenas tenemos una cosa
ante los ojos y en el corazón la escucho vuelta hacia la palabra, se
cumple felizmente el pensar.
Pocos hay expertos en diferenciar
objeto aprendido y cosa pensada.
Si en el pensar hubiera
antagonistas y no simples enemigos, mejor le iría al pensar.
Cuando entre cielos de lluvia,
desgarrados, un repentino rayo de sol se desliza sobre las sombras de los prados.
Nunca llegamos a pensamientos.
Llegan ellos a nosotros.
Tal es la hora propicia al diálogo.
Se alegra en la meditación común. Que no enfrenta encontrados
sentires, ni tolera acuerdos denunciatorios.
El pensar sigue alzándose duro entre el viento de las cosas.
Quizá de tal comunidad algunos saldrán camaradas en el taller
del pensar.
Para que uno de ellos, sin sospecharlo, se torne maestro.
Cuando en primavera florecen
aislados narcisos, ocultos en el prado y la eglantina brilla bajo el arce
El esplendor de lo sencillo.
Sólo la forma conserva fisonomía.
Pero la forma descansa en poema.
¿A quién puede traspasar el entusiasmo como un soplo, si quiere
evitar la tristeza?
El dolor regala su fuerza salvadora donde no sospechamos.
Cuando el viento, saltando
brusco, gruñe entre la armazón de la cabaña ya el día
se pone ceñudo
Tres peligros rondan el
pensar.
El peligro bueno es decir, salvador, es la vecindad del poeta cantor.
El peligro perverso, es decir, más agudo, es el propio pensar.
El peligro malo, es decir, confusionario, es el filosofar.
Cuando un día de verano la mariposa descansa en la flor y, con las alas
juntas, se columpia en la brisa del prado
Toda situación de ánimo es eco del ser, que nuestro pensar reúne
en el juego del mundo.
En el pensar, cada cosa
se torna solitaria y lenta.
En la paciencia, crece la magnanimidad.
Quien piensa en grande, en grande debe errar.
Cuando el arrollo montecino
en la calma nocturna narra de sus caídas por sus canchales
Lo más antiguo de
lo antiguo llega desde atrás a nuestro pensar, y, sin embargo, se nos
adelanta.
Por eso el pensar se detiene en la aparición de lo que fue, y es recuerdo.
Antiguo significa: pararse a tiempo donde el pensamientos solitario de un camino
de pensar se enreda en sus recodos.
Arriesgamos el salto de la filosofía al pensar cuando hemos llegado a
estar en casa en el origen del pensar.
Cuando en las noches de
invierno tempestades de nieve sacuden la cabaña, y una mañana
el paisaje ha enmudecido en lo blanco
El decirse del pensar reposaría
solo en su esencia si se hiciera imponente para decir lo que debe quedar callado.
Tal impotencia pondría
al pensamiento ante la cosa.
Nunca, en ninguna
lengua, lo pronunciado es lo dicho.
Que a cada vez y de repente haya un pensamiento, qué asombro querría
sondearlo?
Cuando baja un repicar de
campanas por las laderas del valle, donde suben despacio los rebaños
El carácter poético
del pensamiento aún está velado.
Cuando se muestra, largo tiempo semeja la utopía de un entendimiento
semipoético.
Pero el poetizar pensante es de veras la topología del ser:
le dice el sitio de su esencia.
Cuando la luz del ocaso,
cayendo en el bosque de no sé dónde, dora los troncos
Cantar y pensar son los
troncos cercanos del poetizar.
Crecen del ser y se alzan hasta tocar su verdad.
Su unión hace pensar lo que de los árboles del bosque dijera Hölderlin.
"Mutuamente desconocidos permanecen,
alzándose erguidos, los vecinos troncos".
Los bosques acampan.
Los arroyos caen.
Los canchales duran.
La lluvia fluye.
Las mieses esperan.
Las fuentes manan.
Los vientos moran.
La bendición medita.