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Agosto de 2004 - Año 1, No. 2-3

 

ONO NO KOMACHI
Una poeta de los comienzos literarios del Japón


Por Rodrigo Escobar Holguín

Vitalidad, disciplina y un profundo sentido estético han caracterizado las artes y las letras japonesas desde los tiempos en que la Emperatriz Suiko y el Príncipe Shotoku, a finales del Siglo VI, emprendieron, a partir de la herencia autóctona y los influjos del continente cercano, la tarea de construir una civilización de orden, calidad y belleza en el archipiélago japonés.

En el siglo VIII apareció la primera obra literaria que se ha conservado, el Manyoshu, una antología de unos cuatro mil poemas, en los que ya es predominante la tanka, un breve poema de treinta y una sílabas repartidas en cinco versos de 5, 7, 5, 7 y 7, la principal forma de poesía japonesa a través de la historia. (Mucho después aparecería una forma aún más breve, tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, denominada inicialmente "Comienzo" - hokku - y ya en el siglo XIX "Haiku").

Antes del Manyoshu se conocen sólo algunos poemas incluidos marginalmente en la crónica "Kojiki", el primer libro conservado en la historia del Japón, que narra en prosa el origen divino del archipiélago y de la familia imperial.

A comienzos del Siglo X, por orden del Emperador, se compila una antología de poemas del siglo IX y comienzos del X, de sumo influjo en los siglos que vendrán. Es el Kokinshu (o Ko kin waka shu- colección de poemas de antes y ahora). Las estaciones del año y del amor son sus temas principales. Es una afirmación del valor de la poesía escrita en japonés, frente a la alternativa - aún muy importante entonces - de escribir en chino.

Una de las poetas de la antología es Ono no Komachi. Si bien no se conoce prácticamente nada de su vida, sus escasos poemas conocidos - algo más de veinte, la mayor parte en el Kokinshu - proyectan una sombra grande y fecunda en la historia de la poesía japonesa.

Sus poemas de amor convierten la parca jaula de sílabas de la tanka en un amplio espacio de emoción y de fuerza. Fue quizá considerando este tipo de expresiones tan vigorosas como los poetas posteriores llegaron a imaginar que se requería una clase de poema todavía más breve.

Cuando surgieron los dramas Noh, en los siglos XIV y XV, hacía mucho que ya era una leyenda, y entonces inspiró dos de los más famosos: Sotoba Komachi, en el que la poeta, anciana y mendiga, es poseída por el espíritu de un enamorado al que había hecho sufrir en vano. Y Komachi en Sekidera, donde - desde una miserable vejez - deslumbra a los peregrinos con su poesía en la noche de la Fiesta de las Estrellas.

Hoy, cuando el desgaste de las convenciones poéticas ha relegado - en el Japón y en el mundo - las formas clásicas, y los poetas deben ahondar en el origen de la palabra, la poesía de Ono no Komachi tiene la vigencia de su poder y su frescura.

Los poemas que aquí se presentan han sido traducidos al español a partir de la versión inglesa del Kokinshu por Laurel Resplica Rodd y Mary Catherine Henkenius (New Jersey: Princeton University Press, 1984). Los números son los que los poemas llevan desde su antigua antología original.

552.

En tormentoso ensueño
de amor le ví a mi lado.
De haber sabido que era
sólo un sueño, yo nunca
me hubiera despertado.

[omoitsutsu
nureba ya hito no
mietsuran
yume to shiriseba
samezaramashi o]

553.

Desde aquel breve sueño
cuando ví a quien amo,
efímeras y vagas
visiones en la noche
son lo que me sostiene.

[utatane ni
koishiki hito o
miteshi yori
yume cho mono wa
tanomisometeki]

554.

Cuando crece mi anhelo
en las más negras horas
de la noche, en ropaje
vuelto hacia afuera duermo,
porque le espero.

[ito semete
koishiki toki wa
ubatama no
yoru no koromo o
kaeshite zo kiru]

556.

Kikoyuki compuso el siguiente poema sobre el texto de un sermón por el predicador Shinsei durante una ceremonia en el templo de Shimotsu Izumo y lo envió a Ono no Komachi:


Aún si las contengo,
no pueden retenerlas
mis mangas: joyas blancas,
lágrimas de unos ojos
que no ven a quien aman.

[tsutsumedomo
sode ni tamaranu
shiratama wa
hito o minume o
namida narikeri]

Abe no Kikoyuki

[ Como "me" puede, además de ojos, significar ocasión, es posible también leer los dos últimos versos así:

....
lágrimas de las veces

en que no puedo verte]

El templo de Shimotsu Izumo estaba a orillas del río Kamo en Kioto. El texto del sermón eran quizá estas líneas del Sutra del Loto: "Mientras tanto su amigo, teniendo que partir en misión oficial, ata una joya invaluable en sus ropajes y se va. Pero él, ebrio y dormido, no se da cuenta de ello".Respuesta de Komachi:

557.

Pobres lágrimas esas
que pueden formar joyas
en las mangas. Las mías,
al brotar, son torrentes
que nada contendría.


[oroka naru
namida zo sode ni
tama wa nasu
ware wa sekiaezu
tagitsu se nareba]

113.


El color de las flores
se ha marchito y se ha ido
veloz como mis días
gastados contemplando
las lluvias al descuido.

[Hana no iro wa
utsurinikeri na
itazura ni
waga mi yo ni furu
nagame seshi ma ni]

635.


La noche otoñal, larga
no fue, sino de nombre.
Nos unimos; pero antes
de hablar de amor, el alba
sonrojada nos corta.

[aki no yo mo
na nomi narikeri
au to ieba
koto zo tomo naku
akenuru mono o]

656.


Despierta, es comprensible.
Pero aún en el mundo
de los sueños, qué pena
sentir que le rehuyo
sus miradas vivaces.

[utsutsu ni wa
sa mo koso arame
yume ni sae
hitome o moru to
miru ga wabishisa]

657.


Un amor sin fronteras
me guía mientras cruzo
buscándole en lo oscuro.
Nadie me hará preguntas,
camino de los sueños.

[kagiri naki
omoi no mama ni
yoru mo kon
yumeji o sae ni
hito wa togameji]

658.


Aún si en sendas de ensueño
mis pies pudieran siempre
seguirle, no es lo mismo
que una sola mirada
de mi amor ya despierto.

[yumeji ni wa
ashi mo yasumezu
kayoedomo
utsutsu ni hitome
mishi goto wa arazu]

782.


Se acabó - lo sé - porque
ya estoy vieja y cansada
como helada de otoño,
cuando aún sus palabras
de amor, marchitas, caen.

[ima wa to te
waga mi shigure ni
furinureba
koto no ha sae ni
utsuroinikeri]

797.


¿Qué es lo que se marchita
sin perder sus colores
en este vano mundo,
si no es la flor que hay dentro
del corazón humano?

[iro miede
utsurou mono wa
yo no naka no
hito no kokoro no
hana ni zo arikeru]

822.


Fríos vientos de otoño
dispersando en el campo
las espigas restantes,
me dicen que tampoco
seré ya cosechada.

[aki kaze ni
au ta no mi koso
kanashikere
waga mi munashiku
narinu to omoeba]

939.


Cada voz de alegría
y de dolor, turbando
mi pecho, con más fuerza
me ata, triste, a una vida
que dejar ya esperaba.

[aware cho
koto koso utate
yo no naka o
omoihanarenu
hodashinarikere]

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