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Ir a Contenido Febrero de 2005 - Año 2, No. 4 |
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VIENTO
DEL ATARDECER
JAVIER TAFUR
Ito Soda, poeta japonés del siglo XVII, escribió a propósito
de la obra de su amigo Isahaya Buzen, poeta y pintor:
«Isahaya ama lo breve,
no ha escrito más que Haiku, pero ama también lo desmesurado,
nos ha entregado cuatro mil breves poemas. Isahaya es un niño perverso
que arroja diez agujas de oro en un pajar y nos empuja a buscarlas.»
En Viento de atardecer,
Javier Tafur nos pone en la palma de la mano las diez agujas de oro y nos suma
una luciérnaga.
Estos breves poemas constituyen
un territorio con sus colinas, su luna y su atmósfera; un reino por el
que pasa un viento de despedida, y en el que canta un arroyo de pena. No la
pena desgarradora, sino la leve tristeza del que siente que se apaga la luz
en sus ojos, pero los dedos de sus pies tocan un nuevo día.
Viento de atardecer es un
libro escrito con el agua de la fuente, con el decir del viento; simple y profundo
como un espejo.
Horacio Benavides