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Septiembre de 2005 - Año 2, No. 5

 

NUEVE POEMAS DE
ENRIQUE BUENAVENTURA

Cali, 1925 - 2003

 

MANO DE OBRA


Hueso a hueso van creciendo
Los grandes esqueletos
Que llegan hasta el cielo.

Nuestro alarido de acero
Cruza los ríos inmensos
Y cuando el día aterriza
Suavemente en los aeropuertos
Nos encuentra limpiando las letrinas.

Todo se hace -no lo hacemos-
La mano de obra es mano sin dueño
Y cuando el gran dinosaurio se inaugura
Nosotros desaparecemos.

 

LA SOMBRA

Va delante de nosotros tanteando.
A veces un golpe de luz
La lanza como una flecha.

En realidad no damos un paso
Sin que la sombra -ciega-
Haya olfateado el camino.

 

PAISAJE

La luz es de marfil
En las solemnes y lustrosas
Hojas de plátano.
Tres astas de maguey
Se han elevado
entre las dentaduras feroces
de las pencas de cabuya.

En la casa de enfrente
hay una antena
y el limpio cielo
aparece inocente
de las horribles noticias.

 

NOCTURNO

Es noche cerrada y el silencio
Está sentado a la puerta
Como un rey disfrazado
de mendigo harapiento.

Espesa es la niebla y en el centro
Del fantasma de la niebla
El ojo de la ciudad vigila.
La sigilosa ciudad está despierta.

En el arrabal del alcohol
Los noctámbulos se pierden
Y bajan los cadáveres de niños
Ahogados con los ojos abiertos.

En la delgada tiniebla
resbalan los asesinos,
Los furibundos afilan sus cuchillos
Y los desesperados aúllan.

Rodeados por la muralla
De la niebla todos se vigilan
Y pasa un ángel de ceniza
Destrozándose contra los muros

Esparciéndose en el aire.
Es noche cerrada y el silencio
Está lleno de ojos y de oídos
Y la ciudad parece ya dormida.

 


VOZ Y PALABRA

Miro desde lejos
a los niños lobos
aullando en cuatro
patas y a los autistas

hundidos en una
cárcel de silencio
y a los tímidos
que esconden cada

palabra como la
última moneda
y oigo la algarabía
enloquecida de la radio

y oigo a los políticos
de gastadas y volátiles
palabras y escucho
el silencio húmedo

y leve de la niebla
y escojo cada palabra
como escoge el joyero
cada piedra preciosa

y lanzo la palabra
al viento y la oigo
vibrar y cantar como
un ave del paraíso
y dejo caer la palabra
en el estanque para
que sus ondas lleguen
lentas a los confines
del universo.


ORACIÓN POR ELLOS

Hay gente que me duele aquí, en la entraña,
que tengo en este pecho atravesada
o metida en la sangre, gente extraña
y gente aborrecida y gente amada.

Muertos de pies, sentados, sin mirada,
muertos en la llanura, en la montaña,
muertos que ya no son, que no son nada,
con sudarios de fina telaraña.

 

ADÁMICO

No soy bueno ni malo,
de estiércol, agua herrumbrosa
de cuchillos, tierra seca,
sangre encabritada y nervios
estoy hecho.

Tránsfuga con los pies en el cielo
y los cabellos enraizados en tierra.
Caminante que sigue las borrosas huellas
de la caravana perdida en el desierto.
Voy ciego.

Desnudo vine a la tierra
y en cuero me iré de ella.
Prendida a las rocas ha vivido
instantes, siglos y milenios
esta mala hierba.
¿Será vivir andar lleno de asombro
por el mundo descubriendo
las cosas cotidianas?

 


SIEMPRE EN GUERRA

Hay que ser duro
como las piedras
feroz como los felinos
y estar alerta

como las serpientes.
Nunca sabes dónde
viene el golpe.
Quizás pueda llegar

del ser querido
que por querido
puede ser más cruel
que el enemigo.

O de ti mismo.
De tu propia mano.

Cuida tu mano derecha
de la izquierda.

Vigila un ojo
con otro ojo
aprieta bien los labios.
Un beso puede delatarte.

 


HELIAMPHORA NUTANS

Mujer hermosa,
verde desde los pies
hasta el escote rojo
que se abre en cáliz,
en ánfora y en labios
duros, cerúleos y arteriales.

Princesa de los tepayes,
en la aridez estableces
tu precario reino,
guardas en tu capucha
roja un ácido sabor a hormiga
y a miel para atrapar
insectos. De sus extravíos
y tentaciones vives, reina,
de sus diminutos cadáveres
te nutres, devoradora,
milagro del desierto,
pájaro quieto que sembró
su vuelo, copa de mieles
traicioneras, corola de marfiles
irrigadas por redes de sangre.

Te inventó la vida
por divertirse quizás,
por gozar tu coqueta altanería
por puro gusto levantó
tu peligrosa y frágil existencia
que se mece amenazante
en un viento de insectos
y de polen y semillas.

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