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Septiembre de 2005 - Año 2, No. 5

 

LUCY FABIOLA TELLO

Cali, 1947

 

LA LUZ DEL DOMINGO ABRE EL DÍA

La luz del domingo abre el día
Y las cosas aparecen como el resultado de un sueño.
Descendiendo de los Farallones surge la plaza de Siloé.
En el mercado, los vendedores instalan los colores
De las frutas al calor de sus anhelos.
Como emergiendo de la luz, la belleza ha llegado a la plaza
En un joven que pasea su repentina aparición
Rompiendo la fealdad cotidiana de la pobreza.
Nadie parece verlo. Es uno de ellos y por eso no lo ven,
Él mismo ignora que un día tiene que morir
Pero se diría eterno en este instante
En que la muerte parece no existir. No existe.
Es carne, sólo carne, carne joven y bendita
Músculo y fuerza que perderán la noche de los días.
Al calor del sol donde se pudren la lechuga y el pescado,
Pasa la vida como una sombra,
Pero he visto esa espléndida juventud
Y aunque lo ignora,
Su presencia este domingo de mercado
Es un don.
Me hace sentir la delicia de vivir
La gloria de este día entre los días.

 

EL JUSTO

¿Ha pensado el justo
que en la fortuita circunstancia de su vida
bien pudo ser el otro cuya desgracia justifica
y al cual, implacable, juzga, animado de ira santa?
¿Ha pensado que la espada y el hierro
del bien que persigue
es el mal del universo?
Los mira torvamente pero bien pudo ser
La prostituta, perdida ya para el placer y la ternura
Que alguna vez soñara con el joven amor,
El homicida, inocente del crimen
Al que fuera conducido por el rigor inexorable del destino,
El asesino, que ama devotamente a su madre,
El adicto, que hace del infierno su reino.
No sabe el justo que el mundo renace cada día
Con su cuota de gloria y de miseria
Para todos...
¿Por qué desde el abismo
arrogarse la luz que a los otros niega?

 


DURANTE MUCHOS DÍAS ARRULLO LA TORCAZA

Durante muchos días arrulló la torcaza
En la cornisa de la casa vecina,
Acuciosa preparó el nido
Y voló por los contornos en busca de pajas.
Ahora es un amasijo de huesos, sangre
Y plumas sobre el asfalto.
A nadie importa este informe montoncillo
Que una vez fue alas

Abiertas al cielo en el horizonte del tiempo.
Los hombres pasan presurosos y ensimismados
Cerca de esta ruina hacia su ruina.
No atiende la vida el curso de la muerte
Y el pulso inalterable del mundo continúa
Demandando más vida.

 


LAS NUBES ELABORAN MÍTICOS PÁJAROS

Las nubes elaboran míticos pájaros
Formas de oro acompañan el silencioso transcurrir del cielo.
Se diría un lenguaje cósmico de signos
Trabajado por los diuses.
En la tierra, afanados, hormiguean los hombres
Exorcizando con su tráfago y prisa la inhumana mudez del cosmos.
Así el día se resuelve
Y el mundo va precipitándose en las sombras,
Alejado de lo que fue esplendor
Transmuta el oro en malva
Donde murmuran las voces del sueño
Profunda espiral del tiempo
Por la que vagan los hombres
Buscando a tientas siempre, sedientos y alucinados,
Una verdad, la Luz...

 


INCERTIDUMBRE

¿Qué pregunta que nos hagamos
no está dentro de nosotros?
¿Cuántas noches hemos interrogado
a los ojos del cielo
para no encontrar respuesta alguna?
Desolados
Dirigimos nuestra inquieta mirada
Hacia esta tierra
Y sólo la oscuridad, el tumulto del miedo encontramos
Y no nos abarcamos.

 


INSTANTE

Este polvo se llevará tu voz como ha de llevarse la mía.
¿Dónde quedará el tiempo en que tan locamente
nos enlazamos para amarnos?
El sol y la tierra continuarán su paso por los cielos
Y otras voces y otros cuerpos ocuparán el espacio
Donde antes alentamos y sufrimos.
Continuará el ímpetu vital,
Los labios en los labios los ojos en los ojos
Risas y nuevas risas que tornarán al polvo.

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