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Septiembre de 2005 - Año 2, No. 5

 

 

Mis preocupaciones se orientaron hacia la poesía, lo que es igual a entregarse al curso del acontecer, en la plática muda con lo inmaterial y con el sueño. Mis días han pasado entre los libros, leyéndolos, repitiendo sus textos, pensando con ellos y sustanciándome de su sabi- duría. Viajes, aventuras, correrías múltiples y emociones de toda índole constituyen el acervo que me incentiva. Aún el destierro, que no he pisado, lo aprendí en pinturas, filmaciones y relatos de mano maestra. Porque las montañas, cordilleras y llanuras son compañeras de excursiones. Con ella anduve en jornadas palpitantes aún como en la selva y en el mar.
De mis precipitadas publicaciones he revisado y corregido los poemas que componen esta antología, y, como lo he hecho ante mí y para mí, agradeceré al posible lector que por alguna circunstancia desee referirse a mis escritos, hacerlo afirmándose preferentemente en los textos que aparecen aquí.

Hugo Salazar Valdés

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