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Septiembre de 2005 - Año 2, No. 5

 

 

La palabra constituye el espacio donde habita el poeta, es allí donde se entiende y se esclarecen sus trasuntos esenciales. El viento y los colores es en relación a esa palabra, la apertura hacia una levedad zen que se manifiesta como una disminución de peso en la sustancia formal del poema, pero a favor de una captación más inmediata de lo poético, en las distintas direcciones que señalan el eros, el misterio, lo cotidiano, el humor negro y hasta singulares formas del sarcasmo, como ocurre con el raro descenso del poeta en el poema Asociación Nacional de Poetas.
El viento y los colores presenta un giro insólito en el mundo del escritor: la alegría manifiesta, pero en medio de ese extraño júbilo no deja de inquietar el perverso brillo de la inocencia en la mirada infantil.

César Samboní

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