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Ir a Contenido Septiembre de 2005 - Año 2, No. 5 |
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LA POESÍA ES UN VIAJE*
Robinson
Quintero Ossa
Caramanta, Antioquia, 1959
CANCIÓN DEL CHOFER EN EL PARABRISAS
Ante mí veo lo que
un día se borrará para siempre:
colinas de altos pastos rojos
un río de brillantes peñascos
una montaña escasa de luz
y otra cumbre más distante donde ya es la noche
un cielo color grande
y un viento que entra con sus pájaros en el
crepúsculo
también de viaje
el temblor de los platanales en la carretera
las aguas estancadas en las zanjas
los abismos por los desfiladeros
el oscuro sonido que se hace debajo de los árboles
y la última luz viva de la tarde
todo en viaje hacia la noche
ante mí veo lo que un día se borrará para siempre
ZARPAR
Al comienzo el impulso suave
de la máquina
rompe dentro un «ritmo feliz que no cesa»
y a la ventanilla se asoman
curiosos los ojos
el bus llega a ser tan silencioso que medita
el viento sobre la cubierta dice cosas
las calles entreveradas a la salida de la ciudad
el verde incipiente
a media marcha
a lado y lado de la autopista grandes láminas
señalan la distancia
de los pueblos por remontar:
toda la velocidad me espera
hay demasiado adelante para volver
- dice la poesía
el atrás está lleno sin nada
puertas adentro los pasajeros permanecen
en silencio
después al fin la carretera dice adelante
adelante
las montañas abruptas
las deslizantes laderas
los llanos extensos
las nubes lejanas
y entonces es mejor el mundo
FRUTERA A LA ORILLA DEL RÍO CAUCA
El cabello suelto
las mejillas encendidas
y la mirada perdida por la carretera
Y bajo el toldo caluroso
sandías rojas
sandías de agua fresca
sus labios
Alguien hunde su uña en una naranja.
R. Cote Baraibar
Un olor a fruta fresca se ha desatado
con una inesperada intensidad
por todos los asientos del bus
excitando el cansado aliento de los viajeros
En las oscuras sillas traseras
alguien
peló con avidez una fruta
y entre el desorden de cosas y gente dormida
me llega su aroma como una primicia
ORACIÓN DEL CHOFER
Patrona de los caminos
luz de los que viajan
ampárame:
mis ojos se fatigan
mi pulso tiembla
mi cuerpo se agota
virgen de mi viaje
enséñame la ruta
vela a mi lado en los abismos
de la noche
guía mis ojos
y cuida el destino
de los que van conmigo
ayúdanos a ganar la sonrisa
del arribo
son tuyos:
los besos de quienes me esperan
sus abrazos
y este poema que te reza con sus versos