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Ir a Contenido Septiembre de 2005 - Año 2, No. 5 |
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PAUL ÉLUARD
(Traducción de Cristina Llano)
«VIVA Y MUERTA SEPARADA»
Viva y muerta separada
tropecé sobre una tumba sobre un cuerpo
que levanta apenas la tierra
sobre un cuerpo del que yo estaba hecho
sobre la boca que me hablaba
y sobre los ojos corruptos de todas las virtudes
mis manos mis pies eran los suyos
y mi deseo y mi poema eran los suyos
he tropezado sobre su alegría sobre su bondad
que ahora tienen el rigor de su esqueleto
mi amor es cada vez más concreto está bajo tierra
y no en otra parte adivino su olor
mi amor mi pequeño mi corona de olores
nada tenías que ver con la muerte
tu cabeza no había conocido la noche del tiempo
escucha mi efímera aquí estoy te acompaño
te hablo nuestra lengua es mínima va de golpe
del gran sol al gran sol y morimos de estar vivos
aquí está nuestro perro aquí nuestra casa
aquí está nuestro lecho aquí los que nos quieren
todos los productos de nuestro corazón de nuestra sangre
y de nuestros sentidos y de nuestros sueños
no me olvido de estos pájaros de gran vuelo
que nos guían que nos llevan
y que hacen agujeros en el azul
como volcanes en plena tierra
mi niña mi muchacho pequeña madre y padre
mi poema te hubiera distraído esta noche
las palabras precisas que tú comprenderías
con las palabras bruscas de las peripecias
las vivas cibelinas de la coquetería
y la ensordecedora espuma del mar
y la reminiscencia y el deletéreo olvido
mi cuerpo vivo encantando mi razón sin razón
mi seducción mi soledad mi placer mi dolor
mi modestia y mi orgullo mi perversión mi mérito
pequeñita y trizada perfecta y pura
igual a un vaso de agua para beber siempre
no duermo he caído he tropezado sobre tu ausencia
estoy sin fuego sin fuerza cerca de ti
soy el revés de la bestia me aferro
a nuestra caída a nuestra ruina
estoy debajo de tus restos
aspiro a tu nada quisiera ver mi frente
como una piedra lejos en la tierra
como un barco hundido en el agua
pequeña pero tú me engendraste en tormenta
me convertiste en hombre me amaste como a un sabio
mi voz no tiene eco me avergüenzo de hablar
oh mi amor para siempre sufro de tu silencio.