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Ir a Contenido Junio de 2006 - Año 3, No. 6 |
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HORACIO BENAVIDES
Bolívar, Cauca, Colombia 1949
Del libro Todo lugar para el desencuentro
Premio Eduardo Cote Lamus 2005
TAN REAL COMO EN UN SUEÑO
Sutil el aroma
de las hierbas del baño
Tus senos
entre la penumbra del nido
y el riesgo del día
Y como la nostalgia
de un agua antigua
en el vaivén de tu paso
Camino a tu lado
aferrado a tu irrealidad
que se me escapa
DICES LO QUE NO DICES
Déjame oírte
cuando no me dices nada
Tu boca canta
lo que calla
Tu cuerpo desnudo
narra lo invisible
Déjame tocarte
sin tocarte
MIENTRAS EL CORAZÓN
DUERME
Duerme
viejo corazón
Duerme
rey destronado
vociferante
y loco
Irreconocible
sobre la cubierta
de esta nave
en la que alientas
como un niño
Hasta aquí llegamos
amigo de tantas penas
juntas
Mañana
cuando el sol despierte
uno será tu camino
otro el mío
LA MARIPOSA DE TU ALMA CRUZANDO EL ABISMO
En memoria
de Javier Benavides
Una tarde de regreso a casa
escuchaste una música extraña
el crujir de mínimas armas
airados metales
En el barranco de tierra
cuarteada
diste con un nido de alacranes
enloquecidos de vida
Barquero
hazle un puesto en tu nave
a este muchacho
que quizás olvidó su moneda
Piensa que no es poco
escuchar una música
jamás oída
YO QUE IBA PARA LA FIESTA
Había comprado estos
zapatos blancos
esta ropa blanca para ir a la fiesta
y la sangre de mi hermano
ha salpicado la manga de mi pantalón
Y ya es muy tarde para volver
al
almacén
y no tengo ropa limpia en la casa
y cómo salta el rojo sobre el blanco
Seguramente ya arde la fiesta
y el alcohol corre como el agua
Y para colmo
la sangre de mi hermano
ha manchado mi camisa blanca
aquí en el pecho