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Ir a Contenido Junio de 2006 - Año 3, No. 6 |
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ADIÓS FERNELL
José Zuleta Ortiz
A Martha, Vanesa y Sabrina
Que la suave luz que fue
su vida les acompañe siempre.
Tan silente, tan dócil.
Prefería mirar, habitaba instantes, lograba ser feliz
construyendo belleza. Su
senda era clara, libre de artificio; sabía hallar
esplendor en la penumbra,
luz en la sombra, su mirada acariciaba mínimas
formas, vastas soledades,
inventaba atmósferas, detenía el tiempo.
Nos reveló lugares
inauditos por los cuales transitábamos ciegos día a día.
Nos enseñó
a mirar, a disfrutar haciéndolo. La mayor dádiva, la más
placentera de cuántas
pude recibir de un amigo, fue la capacidad de ser feliz
mirando, uno de los más
gratos y gratuitos placeres de la vida.
Fernell: pastor de la luz,
guía de la sombra, poseía el don de transformar
lo que tocaban sus ojos,
hacía felices las cosas que miraba y compartía
asombrado su secreto.
Ahora que ha cruzado la línea de luz que le sostuvo, lo veo caminar dulce y
tranquilo, con suaves y
lentos pasos por el extenso valle que inventaron sus
ojos, mirando los cambios
de la luz, fascinado con las tonalidades del tiempo,
contemplando como avanzan
los colores de una tarde, recibiendo en su cámara
el instante otorgado. Gracias Fernell por tus hermosas dádivas.