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Ir a Contenido Octubre de 2006 - Año 3, No. 7 - 8 |
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DIEGO RODRIGO ECHEVERRYCali, Colombia, 1967
Licenciado en Literatura por la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle. Ha publicado Guía para amar perdidamente(1998) y Cinco formas de la luna (2002). Tallerista de escritura creativa y corrector de estilo. Mimbro del consejo editorial de la Revista Clave.
LABORIOSO LECTOR
Lector o esfinge
nada ni nadie
más secretoLector o caracol
donde palpitan
la prístina y la última
leyenda
que son una y la mismaLector o salvador
de las sirenas
que se ahogan dichosas
en tus ojos
mientras habla dormido
aquel poeta ciegoLector ebrio de signos
añejos
lenguas muertas a las que tú
lector demiurgo
tienes la facultad
de otorgar vida
Dedico a ti anónimo lector
pirata hermano
este botín vacíoPues sólo en ti tienen lugar
los nombres
eres tú quien atesora
el verso
por ambos entrevisto
eres
tú
quien
lees
el poema
que
te lee
CHONTADURO
Corazón del dios de los ocasos
que fruteces
donde nacen los vientos
oceánicos,
chontaduro,
arco iris vuelto fruta
a orillas de la transparencia,
invoco tus gajos destrenzados,
las fases de tus astros,
tu lumbre
y tu sabor a río,
que nos tome tu suave periferia,
tu amanecer por dentro,
que nos pueble
tu ámbito de cueva empavesada,
de marisma,
de humedal salobre.
Chontaduro
tú que otorgas
el peso de la luna en la mano,
entrega a los ausentes tu bocado,
nútrelos, cobíjalos, repátrialos,
úngelos ahora
en tu miel y en tu sal,
ahora que inauguras estos versos,
ahora que alivianas esta lengua,
arco iris fruta río
lumbre esfera transparencia
astro ocaso claroscuro
antorcha luna
chontaduro.