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Ir a Contenido Octubre de 2006 - Año 3, No. 7 - 8 |
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EDWIN MADRID
Quito, Ecuador, 1961
Poeta, ensayista y editor. Premio Casa de América de Poesía Americana, España, 2004. Lleva publicados once libros de poesía entre los que se cuentan: La búsqueda incesante (México, 2006); Lactitud cero° (Colombia, 2005); Mordiendo el frío (España, 2004); Puertas abiertas (Líbano, 2002); Open Doors (U.S.A., 1999); Tentación del otro (Quito, 1995), Caballos e iguanas (Quito, 1993); Celebriedad (Quito, 1990); ¡Oh! Muerte de pequeños senos de oro (Quito, 1987). Ha sido traducido al inglés, al árabe y al portugués. Dirige la Colección de poesía Ediciones de la línea imaginaria.
TRES AMIGOS
Mi mujer me obsequia tres libros de poemas. Sabe bien
que son poetas que quiero y admiro:Paul Muldoon, un irlandés que conocí en Isla Negra
y aunque no sé ni pío de irlandés y él tampoco
hacía esfuerzo por hablar español,
disfrutamos del vino chileno.Nuno Júdice, poeta retraído, de buen trato.
Portugués que conocí en Brasil bebiendo cachaza.Y, Vicente Gallego, un español
que lleva aretes y pelos en punta, con quien
bebí hasta que nos echaron de la Caixa de Madrid.No he leído la poesía de ninguno
pero me he emborrachado con ellos.Ahora, con grandilocuencia, bebo sus poemas
y mi esposa empieza a preocuparse
por mis amigos imaginarios.
DEL BARRIO JUDÍO
Hace 400 años, Joel que vivió en el
Barrio Judío de Alcalá de Henares, a
una cuadra del ingenioso Cervantes,
paró las orejas a las historias fantásticas
del Nuevo Mundo; tomó su sombrero,
su menora, su kipá y partió.Confundido en los territorios que hoy
son México, no tuvo ojos para esconder
ni pecado que ocultar, se entretuvo con
la primera mujer que se presentó. A
aquel remoto vástago le llamó: Joel Al Madrid.No importa que sea nombre árabe -se dijo-
pues me recuerda al oeste donde se acuesta el sol
y también la tierra de donde vengo.Pero su negocio era llegar a El Dorado, así
que bajó por Colombia y Ecuador; desilusionado
por el mito del oro y la canela se convirtió en
un sefardita errante que llegó hasta Chile.Desde entonces Al Madrid ha devenido en:
De la Madrid, Madrid Malo y Madrid.
De allí proviene mi nombre pero mi afición
por la literatura me llega de las historias de
caballería del vecino del Barrio Judío de
donde salió mi antecesor.