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Octubre de 2006 - Año 3, No. 7 - 8

 

UNA MAÑANA DE AGOSTO

(Fragmentos)


Así eres, decides
que Hotel California es la melodía
para abalanzarse
sin freno ni medida
por las carreteras del litoral.

No dejo de mirarte
cuando cruzas el aire azul del cielo
sobre el verdoso mar,
y vienes hacia mí
cabalgando en la tabla de surf.

Picnic sobre la playa:
olvidados por ahí, no hemos probado
los sándwiches de huevo.
De pronto caí en cuenta
de que eso me ha estado preocupando.

Nos sentamos: la espalda
contra el muro soleado, una pierna
al lado de la otra.
Ten en cuenta la forma
en que trazamos líneas paralelas.

Con cuánta seriedad
oprimo el disparador de la cámara
en playa Kujukuri...
Instantáneas que acaso
después voy a tirar en la basura.

En playa Kujukuri,
bajo el brillo anaranjado del cielo,
termino refugiándome
dentro del carboncillo
que dibuja tu abrazo monocromo.

Cómo me regocija
la forma en que vacilas cuando buscas
a tientas la palabra
o palabras apropiadas
para acomodarlas tras un silencio.

No la voy a reparar:
-así voy a guardarlo en el baúl
de los recuerdos caros-
una leve hendidura
en la copa del sombrero de paja.

-Llámame lo más pronto
que puedas.- Y cuelgas el aparato.
A mi modo de ver,
"lo más pronto" sería
devolverte la llamada ya mismo.

Sábado, hoy otra vez
me planto a aguardarte. Así se alimentan
y crían las mujeres:
devorando los brotes
de tiempo que germinan en la espera.

-Bueno, vuélveme a llamar.
-Siéntate, date una vuelta y espera.
En todos los momentos
articulas tu amor
en enunciados del imperativo.

Levanto la cabeza
hacia la lluvia que cae. De repente
deseo que unos labios
lloviznen de ese modo,
precipitándose sobre mi boca.

Logramos resguardarnos
de la lluvia repentina en un kiosco
de comidas ligeras
y tomamos un trago
de sake: alegría de ser y estar vivos.

La señora del kiosco,
confundida, no para de decir:
"su esposa esto y lo otro;
si a su esposa le gusta..."
Disfrutaré este papel mientras dure.

Hasta aquí he llegado
junto al hombre que quiero amar por siempre;
pero tan solitaria,
al pensar en la frontera
que separa la ficción de lo real.

Una hilera de casas
modelo. Allí nadie va a vivir,
nadie va a sufrir.
Sólo las amapolas
silvestres, enfrente, se bambolean.

-Nos vemos. -Estas son
palabras que has repetido mucho.
¿Por qué me pareció
que esa misma expresión
sonó este miércoles, tan diferente?

Aquí estamos. El jueves,
un impulso me mueve a la confianza;
pero por precaución,
visto una camiseta
de un color en que no luzco sincera.

Estamos observando,
el mismo punto fijo, como si
esta tarde interminable
algo se clausurara
para siempre jamás entre nosotros.

¿Recuerdas cuando me
raptaste aquella mañana de agosto,
aceleraste el motor
de tu potente máquina,
y cedimos al placer de la fuga?

Como ciertos licores,
que se estropean cuando los almacenan
por mucho tiempo, ese
tipo perdió sabor.
El clima hoy es inmejorable.

"Conviérteme en tu amante,
nada más..." dice alguien en la canción.
Quisiera preguntarle:
¿Cómo puede lograrse?
Porque hace que parezca tan simple...

Ahora, que ya no espero
por ti, sentada por ahí en cualquier lado;
no veo la diferencia
entre un jueves lluvioso
y un sábado colorido y soleado.

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