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Febrero de 2007 - Año 4, No. 9

 

AMORES CUMPLIDOS

Elkin Restrepo

ESTANCIA

No hablar, no pensar, ver.

Un perro, el chirlomirlo, la abeja,
y luego, las colinas, la lejanía, el cielo,
el paisaje familiar
que la luz robusta de agosto
convierte en pura existencia.

Como si a tus ojos
quitaran la venda
que impedía ver la suficiencia de todo,
el divino enjambre de lo corriente,
el don que se te ha dado en suerte.

Existes, la vida existe,
¿qué otra cosa puede haber mayor que ésta?

Ni antes ni después,
aquí y ahora: completa.
Nada, pues, qué agregar, nada qué quitar:
Un naranjo, un ramo de cartuchos,
una mujer que teje,
una bandada de chamones
levantándose sobre el maizal.

Y luego, en la vuelta del camino,
puesta ahí sobre las colinas,
antes de que anochezca,
la madeja de hueso de la luna.

La realidad.

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