Ir a Contenido
Febrero de 2007 - Año 4, No. 9

 

EL ASEDIO

¡perversa!¡ me has abandonado
ahora me asedias en los espejos
ahora sí andas conmigo por doquier
¡imposible huir!     no se puede fingir olvido
ni ceguera             espada contra pared
me has tirado al agua y lo peor
                            no puedo desatenderte

al atardecer un vuelo de golondrinas sin cielo
me has extirpado del trabajo
me has sacado del llavero
dueles todo el día en el estómago y el pecho
me has hinchado la cara
en la noche deforme supura la luna
                                ¡me has sacado una muela!

 

LAS TRES TÍAS

las tres tías convivieron
en una casa antigua
esperando a sus hermanos
para almorzar
una ceremonia de cubiertos
un eterno mediodía

tarsila agustina ermeira siempre juntas
el rosario como un vicio a las seis de la tarde
una lora parlanchina del putumayo
un gato castrado y fofo
¡Importantísimo!
así como el perro diminuto
para estas intactas señoritas certificadas
de Tulúa

sus horas
un alargado fuego de crepúsculos
sus vidas
un corredor de húmedas baldosas
un barrio del casco antiguo
un bordado de meticulosas agujas
un cementerio de labios
desde que sus hermanos pudieron trabajar
ellas dejaron de hacerlo
había que preservarse
lo demás es lo que debe ser
lo que se supone
el qué dirán
una inocente receta de padecimientos

las tías murieron al parecer
sin pena ni gloria
en su mundo raro
entre campanas de iglesia
y un clamor de rosas y hortensias
a los 99 años
quizás por un pudor de superar el siglo

 

ARTESANOS

en la pelinegra noche del sábado
piedecuesta y alirio sanclemente ascienden la loma de la cruz
llevan ofrendadas sandalias y dulces shakiras a la luna
con precipitación de pasos y tobillos han socavado
en la avenida sexta el viento de la tarde
han marchitado soles como cuentas de coral de mil colores
de recoger las gemas y el terciopelo del andén     hacen memoria
las rayas del suelo fehaciente

en ese acto repetido del crepúsculo
agacharse     curvarse ante la turba creciente
las arrugas del andén     llevan altas en la frente

en paz con los ríos del tiempo y los libros
se vive cada día en la artesanía
que es la liberación de los deberes
bajo un soportal esperan que amaine
sin saberlo sin prisa
los hilos de la lluvia
van tejiendo sus destinos

 

LOS SIETE PUNTOS CARDINALES DEL ATARDECER

mis hermanas Claudia y patricia
sirven chocolate con queso
tras las bufandas cristalinas
de un apartamento en chapinero

una lluvia de automóviles
entrando a bogota
         por la autopista del norte
en este grisáceo atardecer
entre muros de barro y castillos
otros coches navegan sigilosos
por un camino viejo

un pájaro con bluyines apretados
se sienta en el rellano de una escalera en normandía
fuma para asomarse a un balcón en Cali

dos amigos en parís en el café la tartin
empinan belgas cervezas    mientras…
atardece en un cuadro de jan bar tels man

la hermana de Mabel al otro lado del cable
anuncia haber tenido una bebita     las mismas tonalidades del mar
se recuestan marrones y rojizas     o sea
y océano se equilibran
en los siete puntos cardinales del atardecer

una ventana en holanda con mantelito a cuadros




Regresar a la página principal