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Ir a Contenido Febrero de 2007 - Año 4, No. 9 |
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CANCIONES Y POEMAS DE LA SEXTA DINASTIA CHINA
Por Bernardo Gómez
Lin Yutang afirma en algún lugar de su abundante obra, que la poesía ha asumido en la china el papel de la religión, despertando en su pueblo ese especial sentimiento ante el misterio y la belleza del universo, y una artística aceptación de la vida.
Sostiene también que el genio artístico y literario chino, piensa en imagenes concretas y emotivas y se supera en la pintura de ambiente: "la poesía china nunca es larga y jamás muy poderosa, pero es eminentemente adecuada para producir perfectas joyas de sentimientos y para juntar en unos pocos trazos, un escenario mágico imbuído de gracia espiritual.
La presente selección, ha sido tomada de una antología de poesía china hecha por el norteamericano Kenneth Rexroth, gran poeta a su vez, y consta en su mayoría de canciones populares de la sexta dinastía (siglos 4 y 5 de nuestra era) compuestas algunas de ellas por famosas concubinas reales.
Rexroth confiesa haber hecho sus versiones sin ninguna presunción académica, solamente "por el gusto y el placer de hacerlas".
Confío en que algo del encanto y la atmósfera original de estos poemas alcance a llegar a los lectores de estas "versiones y di versiones " en segundo grado.
B.G.
OTOÑO
El tiempo se ha puesto frío
Las montañas se levantan más inmensas y azules.
Las cascadas de otoño bajan más estrepitosas.
Tomo mi bastón y salgo a caminar.
Puedo oír los últimos grillos cantar en la fría tarde.
Estoy feliz. Los rayos del sol que se esconde
brillan a través de la niebla que cae sobre la aldea.
Giro mi cabeza, hermosamente ebrio
y canto "la canción del sauce"
con toda la fuerza de mis pulmones.
(Wang Wiei)
TOMANDO CON AMIGOS ENTRE LAS FLORECIDAS PEONIAS
Hicimos una fiesta
para admirar las peonías.
Yo bebí copa tras copa
hasta emborracharme.
Entonces, para mi verguenza
escuché a las flores decirse en secreto:
Que hacemos luciéndonos
para estos viejos alcohólicos ?(Liu Yu Hsi)
VISITA AL MONASTERIO
Tomo un caballo antes del alba
y arribo al monasterio
cuando suenan las campanas del atardecer.
El olor del incienso penetra el aire sereno.
La luna nueva se levanta por encima del bosque.
El hogar de los hombres de paz y de orden
me ha sido ofrecido como refugio hasta que aclare el día.
Nadie me seguirá esta noche
a lo largo del camino, a través del hondo bosque de pinos.
Sólo el eco del canto de los monjes
entre los oscurecidos árboles.
A LA MELODÍA "LA HERMOSA DONCELLA DE YU"
Alguna vez cuando era joven, tendido
escuchaba la lluvia caer sobre el techo de un burdel.
La luz del candil centelleaba sobre la seda
y sobre una hermosa piel de seda.
Luego la escuché sobre el techo
del camarote de un pequeño bote en el gran río
en medio de nubes bajas, mientras oía afuera
el graznido de los gansos salvajes
en la tormenta otoñal.
Ahora la oigo de nuevo en el techo del monasterio.
Mi cabello se ha vuelto blanco.
Alegrías y tristezas, encuentros y despedidas,
parecen todos como si nunca hubiesen ocurrido.
Sólo la lluvia es la misma, cayendo abundante
sobre los tilos, a través de la noche.(Chiang Chie)
SÉPTIMO DÍA, SÉPTIMO MES
Tendidos el uno junto al otro,
estrechamente unidos como nubes
pintadas en un biombo, luego,
nuestros muslos entrelazados
y nuestras cabezas juntas en la almohada,
en voz baja cantamos a la luna
y observamos pasar el tiempo.
La luna que va declinando, señala el paso de las horas.
De repente nos sentimos presos de temor y tristeza.
Las tres de la mañana ya y todavía
no tenemos suficiente el uno del otro.
Insaciable pasión, la noche pasó volando
como la aguja en un telar.
Oh paraíso, cual es tu precio por una hora más ?(Kuan yun she)
A UNA VIEJA CANCIÓN
Cuando era joven
nunca probé la tristeza.
Quería ser un famoso poeta.
Querìa sobresalir,
así que presumía ser triste.
Ahora soy viejo y he conocido hondamente
todas las tristezas.
Estoy contento de poder disfrutar
ociosamente el claro otoño.
(Hsin Chì chi)