Artes poéticas

Octava lección

no es tan difícil escribir un poema
no más difícil que aprender el arte
de evitar una guerra por asuntos domésticos
por ejemplo
por los platos sucios que alguien dejó sin lavar la noche anterior

no es tan difícil escribir un poema
no más difícil que abrir espacio
a las pequeñas lesiones
que dejan las puertas
que se cierran con furia

La poesía es una lengua minorizada

Comenzaría por el espesor. Su acidez, su ph.

Camina igual que una mujer:
entre la masacre de lo invisible
y el campo de concentración de la visibilidad.

Ladra estilo y final,
una épica hospitalaria.

En el poema el lenguaje
se hace oídos sordos a sí mismo,
en él las palabras amplían
su círculo de amistades.

Hay que masturbar el abecedario
hasta que balbucee cosas
aparentemente inconexas.

Caja de cambios del habla,
gestos de otro orden.
La sonrisa del mosquito dentro de la piedra de ámbar…

A veces

Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.

Una palabra

Quiero una sola palabra
que lo nombre todo,
el dolor de la infancia,
el miedo al amor,
la rosa que se desborda de belleza,
el canto de la luz en mi ventana.
Quiero acertar
con una sola palabra.
Porque el poema no basta.

¿Qué se yo?

¿Qué sé yo de la poesía
qué sé yo?
Solo sé de un hueco sin fondo
que ninguna palabra llena
por hermosa o elegante que sea.
Solo sé del aliento que se me trunca
cuando al frente la belleza.
¿Qué puedo entender yo de la poesía,
sus reglas y manías?
Entiendo algo de mis tendencias
humanitarias y suicidas,
de mi derroche inexplicable de palabras
cuando delante la agonía del silencio
por llegada triunfante de la risa.
A propósito, pocas veces es la mía.
Uso el entendimiento siempre insuficiente

La casa poema

Me gustaría que habitaras este poema
como habitas mi vientre,
que fuera para ti una casa.

Que la poesía fuera tu refugio.

Tu madre
habla todas las lenguas
con acento extranjero
y sabe
que siempre hay algo de intemperie en los refugios,
una fragilidad que te hará fuerte.

Enciendo para ti la casa poema.

En los inviernos que conocerás,
ojalá te proteja y te caliente.

Espera

Al poema se le agota el tiempo para escribirse.
El poeta se está durmiendo sobre la página. Que
el poema venga y se acomode para que el poeta
descanse. Que el poema no tiene toda la vida para
ser escrito. Que el poeta no tiene toda la muerte
para esperar.

El lugar del canto

El juego
consistía en fundirse con la nada
en el subsuelo de lo pleno:
raíz de fuego,
pájaro que palpita en sus cenizas
para surgir del fondo de la tierra
y saltar como un pez
que cambia su elemento
para rasgar el aire con sus alas.
Su fin es su principio.
Liberar las palabras:
dejarlas en la cuna de la nada
bajo el estruendo del silencio.
Y gritarán cuando la transparencia
diga:
–Que el verbo se haga carne.

Ornitólogo

Ciertas palabras planean alto
como el cóndor.
Otras para levantar vuelo toman su tiempo,
tal el cisne o el flamenco.
Rápido y lejos llegan algunas,
como la golondrina.
Muchas repiten a otras,
como el loro o el papagayo.
Unas retornan cargadas,
como la cigüeña.
Y las palabras que restan,
se nutren de las demás,
como el buitre.

Curriculum Vitae

digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora

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