Poemas

Galope

Apareces
en el silencio de una habitación
de paredes blancas
y permaneces
intacta, firme y transparente
como el tronco que sostiene una flor
en medio de un mar de lágrimas.

Y cuando todo está en silencio
y no hay nada en mis poemas
tus ojos me descubren la metáfora
que estaba buscando
y me enseñan que la diferencia
entre “huida” y “libertad”
es, simplemente, la falta de puertas.

Teogonía

Escapo
de la fuerza con que las conjunciones
quieren unir los versos que se esconden
encima de mi mesa
tan vacía de ti
y a la vez, tan llena de piezas
de un oráculo falso
cuya profecía es siempre: carpe noctem.

Y yo siento
que escribo teogonía
(y no poesía) cada vez
que pienso
en la supremacía de su piel
inundando suavemente cada rincón,
como ese saxo impertinente
que rodea, desde el fondo de la calle,
dos labios inocentes que comparten
el tácito simulacro de quererse

La fábula de Esopo

Has contado siempre lo necesario
para que no supiera nada de ti,
como el trapecista que esconde las manos
o los ojos nublados de un niño
al pedir el más secreto deseo
a una estrella fugaz.

Como los paisajes de estampas sombrías
de los poemas de Poe,
o los tantos “¿me recibes?” fallidos
que he tratado de enviar
a través de esas falsas coordenadas
a la recámara de tu estación espacial.

Lucía (del verbo ‘lucir’)

Lucir: del latín lucere: brillar con luz propia.

Lucía
-siempre-
Con la tranquilidad
de un pájaro volando en la tierra
al que apuntas con el dedo
para no perder de vista
los anhelos (secretos) de su mirada.
Y qué voy a decir yo al respecto
si a ella se le queda pequeña
cualquier metáfora.

Entre Santiago y Madrid

Eres
la coma que me separa
de la libertad.
Lo que la chimenea al invierno.
Un cruce de miradas
en pleno centro
de Madrid.

Podría escribir
que en realidad hablo de Santiago,
que me refiero a ti.
Sin embargo, lo que quiero que entiendas
es que en cualquier lugar, maquillado y extraño
reconocería el inevitable brillo de tus ojos
como pozos
abiertos al mundo.

Para borrar tu ciudad

para borrar tu ciudad fantasma
tuve que trazarle pasos a tus pasos

cruzar caminos
aparecer surcos

y había que cavar hondo
para aplacar la maleza

me aferraba a los rastrillos a las palas

cargaba herramientas de hierro
como un niño recoge sus crayolas

luchaba contra el cemento
decía que era tierra:

a fuerza de palabras lo ablandaba

para borrar tu ciudad
fui construyendo la mía

no hay caminos
 una tarea sin tiempo      redundante

Mudanza

Rara vez nos asiste
en las tareas pesadas
como mover los muebles,
cargar las maletas,
o recorrer caminos con zapatos apretados
Wislawa Szymborska, “Algo sobre el alma”

 

Dice Szymborska que al alma
le aburren los trasteos
no corre armarios
no empuja cajas

Ojalá sea esta vez la rara vez

Ahora
que moví ciudades
y libros
y maletas

y atravesé la tierra
cargada de equipaje

y llegué a este país de extranjeros

La otra muerte

no habíamos visto antes
la mano amenazante
el arma
y otra muerte

que no
se entreveía

no habíamos intuido
el ruido del viento contra los cristales
la ruptura

no sabíamos cómo
cubrirnos del estruendo
cómo esquivar las balas
en el aire no

creíamos
que fuera a ser así tan inmediato

mirar a todos lados
temiendo al asesino y no
veíamos aún esta otra muerte dibujada

Astillas

Los verdaderos poemas son incendios
Vicente Huidobro

voy frotando una astilla contra otra
y es inútil

no habrá fuego
en mis restos de madera

pude rescatar del naufragio
un trozo de leña

hueco de tormenta
atravesado por tanta agua salada

lo quebré
para inventar dos trizas que se juntan
dos chispas
que no estaban
el revés de un vacío un agujero

aquí sigo todavía estrellando mis astillas

Gris

Autopistas interestatales,
Una ciudad de hormigón gris.  

El cableado, los postes de la luz, 
Edificios de vidrio y gris. 

Planchas de asfalto, techos, cúpulas, 
Piedras, demoliciones, pirámides de gris. 

Niebla, gases de invernadero,  
En las alcantarillas alimañas de vello gris.

Grúas sobre el fondo del cielo,
Resfríos, lagrimeos de la estación gris.

En el horizonte un disco de luz
Se hunde en el infinito también gris. 

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