Poemas

Visita nocturna

La luz débil
De la lámpara
Iluminaba
La mesa de caoba,
El aparador,
Los candelabros,
Y el frutero
Blanco 
Vacio. 
Se reflejaba
En el espejo de madera,
En la bandeja de plata
Que escondía en el dorso
Las iniciales
Que una mano grabó
Con finura
Para el día de su boda.
En las paredes
Había sombras inmóviles,
De asientos,
De una planta sin vida, 
Y un sosiego inquietante.
A la 1 AM aparecía ella,
Y se quedaba ahí
En silencio, invisible,

Caja entre el closet

Cerca del árbol,
Había un bullicio
De pájaros,
Esa tarde en que vi
Entre su closet
Una caja repleta 
De condones.
Un pájaro voló
Debajo del alero
Escapado del nido,
Parecía sangrar.
Llamaba a gritos
A cualquier hembra
Del vecindario
Para follar.

Apagón

La noche del huracán
Me despertó el sonido  
De lluvia en los cristales.
Tú dormías frente al ventanal
Azotado por el viento y el agua.  
Yo frente al hueco oscuro del closet.
La luz azul del radio se había ido.
Había un apagón en los alrededores. 
Éramos homínidos asustados
Porque una tormenta había apagado
Nuestra fogata en un chamizo seco.
Nos dimos la vuelta en la oscuridad, 
Entre sábanas hablamos en susurros.
Me fijé en tu cabeza sobre mi axila.
En tu pelo gris creí ver el resplandor

Chanclas

Palomas revoloteaban en el tejado de la casa,
Cerrada, oscura, no parecía vivir en ella nadie.

Adentro se oía un chancleteo sobre tablas,
Tal vez los pasos del nebuloso Nadie.

Un tic-tac de reloj sonaba en un cuarto vacío,
Se desvanecía luego, no se oía nada, nadie. 

De noche alguien escuchaba golpes en la puerta.
Adentro susurros de mujer, jadeos de Nadie.

Un ventarrón abrió un día las ventanas, alguien
Forzó la puerta, registró la casa. Nadie.   

Leerte

Me sentí incapaz de escribirte
no te percibo
como quisiera hacerlo
verte aunque sea de lejos
sin mover mis labios
guardando cada detalle de tu ser.

Me sentí incapaz de leerte
mi garganta tiene agujas
que inundan mis ojos
y el corazón late por inercia.

Me gustaría leerte
aunque apagaste
todas las luces.

Lujuria

Le juró a su Dios amarla
sobre todas las cosas.
Yo sin saberlo
estaba sobre todas las cosas
con el toque agridulce
del infierno.

Crisis

Mis ojos brotan fuegos artificiales
El corazón impulsado de ansiedad
Sin calmantes de propina
Manos frías
Casi muertas
Pies sin ganas de dejar huella
Labios rotos en el olvido
Piel marcescible
el sol sigue saliendo
Y tampoco es invierno.

Bulimia

En cada bocado
Busco su atención
No puedo detenerme.

Las entrañas no soportan la presión
Y el llanto florece
En mi rostro invisible
Que sólo desea
Permanecer así
Mientras en cada bocado
Cae una lágrima.

Efímero

Quiero tener sexo con amor
Abrazarte mientras vibramos
Y dejar que la fricción
Moje mi espalda
al final
Un beso húmedo
Decida quedarse
Para otro encuentro
O si tengo suerte
Hasta lo eterno
Aunque sea efímero

La ventana

Procura vivir de suerte
que al final de la partida,
saques de la muerte vida.
(Anónimo)

Una ventana y nada más quisiera,
un fervoroso prólogo del vuelo,
que me instara a subir, con el modelo
de lo que se remonta en primavera.

Me bastaría sólo esa ligera
interrupción de muro y desconsuelo
para desvanecerme por el cielo
clara, sonora, libre, verdadera.

De tanto que la sueño, una mañana
encontraré en mi cuarto a la ventana
llamándome con luminoso grito.

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