Poemas

Ángel de agua

Deja las piedras correr hacia el sur
Que la orgía nocturna
Sople por última vez
Que de súbito crezca la llama sanadora
No amenaces los trigales
No empequeñezcas los cuerpos
No desintegres las semillas
Enamórate de los rumbos inciertos
Que la risa camine de este lado
Que la bondad torne al corazón
Que la luna llena se hinche a su tiempo
Ángel de agua
Deja las piedras correr hacia el sur

Balada imperfecta del abuelo

He vuelto a la ciudad
En la que mi abuelo un día
Desafió al hombre que había mirado a mi abuela
Por demasiado tiempo

La forma como cortó su cuello
Y luego esparció los restos
A los gallinazos hambrientos
La recuerdan todos

Tampoco se olvida la mirada lluviosa de mi abuela
Que quieta bajo el umbral de la casa
Despedía a su hombre que nunca volvería

Pasando cerca del fuego

Pasaba cerca del fuego en la sala vacía
De postigos cerrados, luces apagadas,

En el señuelo del umbral

Golpea,
Golpea para siempre.

En el señuelo del umbral.

Contra la puerta, sellada,
Contra la frase, vacía.
En el hierro, despertando
Sólo a estas palabras, el hierro.

En el lenguaje, negro.

En el que vela inmóvil,
Su mesa colmada
De signos, de resplandores. Y a quien tres veces

Llaman, pero no se levanta. (…)


Editorial Pre-Textos (2007)

Un poco de agua

A este copo
Que se posa en mi mano, deseo
Asegurarle lo eterno
Haciendo de mi vida, de mi calor,
De mi pasado, de estos días de ahora,
Un instante simplemente: este instante, sin límites.

Pero ya no es más
Que un poco de agua, que se pierde
En la bruma de los cuerpos que andan en la nieve.


Editorial Pre-Textos (2007)

La gran nevada

Primera nevada temprano esta mañana. El ocre,
          el verde
Se refugian bajo los árboles.

Segunda, hacia el mediodía. No queda
Más color
Que las agujas de los pinos
Que también caen, más tupido a veces que la nieve.

Después, hacia la tarde,
El fiel de la luz se inmoviliza.
Las sombras y los sueños tienen incluso peso.

Un leve viento
Escribe con la punta del pie una palabra fuera del mundo. 


Editorial Pre-Textos (2007)

La luz de la tarde

La tarde,
Esos pájaros que se hablan, indefinidos,
Que se muerden, luz.
La mano que se ha movido en el costado vacío.

Desde hace mucho inmóviles.
Hablamos bajo.
Y el tiempo nos rodea como charcos de color.


Editorial Pre-Textos (2007)

Una voz

Qué simples fuimos entre aquellas ramas,
Inexistentes, caminando al compás,
Sombra que ama una sombra, y el espacio de las
       ramas
Sin moverse ni quejarse del peso de las sombras.

Yo te había acostumbrado a sueños sin alarmas,
A los pasos sin mañanas, a días sin provenir,
A la lechuza en la breña, cuando cae la noche clara,
Clavándonos sus ojos de tierra sin retorno.

La noche de verano

I

Fuiste esculpida en una proa,
El tiempo te corroyó como si fuera espuma,
Cerró tus ojos una noche de tormenta,
Manchó de sal tu seno casi desnudo,

Oh santa, manos quemadas, que colorea
La adoración aún de algunas flores,
Santuario, de lo disperso y de lo fugitivo
Al fondo de los campos sembrados de herrumbre,

¡Cuánto sueño en tu nuca reclinada!
¡Cuánta sombra de hojas secas sobra las losas!
Se diría nuestro cuarto de otro año,
El mismo lecho pero cerradas las persiana. 

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